Desde este lunes 23 de marzo, un detalle ha encendido las alertas en muchas comunidades inmigrantes que vuelan dentro de Estados Unidos: la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dentro de las terminales aéreas, en zonas donde antes solo veías a personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). Para quienes son indocumentados, tienen un caso migratorio pendiente o simplemente cargan con el miedo de todo lo que han escuchado en redes sociales, este cambio no es algo menor, sino un factor que puede transformar por completo la decisión de subirse o no a un avión. Si viajas en avión dentro del país —porque vas a visitar a tu familia en Florida, regresas de trabajar en la construcción en Texas, haces escala en Nueva York o vuelas desde Puerto Rico hacia el “mainland”— seguramente ya habrás notado el ambiente distinto en los aeropuertos: filas más largas de lo habitual, retrasos que parecen eternos y personal visiblemente agotado.
Lo que está ocurriendo no es menor. En medio de un cierre parcial del gobierno federal que afecta directamente a la TSA, el presidente Donald Trump decidió desplegar agentes de inmigración en aeropuertos a partir del lunes 23 de marzo. Según la Casa Blanca, la idea es aliviar la carga operativa en los controles de seguridad, pero la medida ya está generando debate, preocupación y muchas preguntas, sobre todo entre viajeros latinos que usan estos aeropuertos a diario para moverse entre estados, visitar a sus hijos en la universidad o viajar a ver a sus padres en sus países de origen.
A partir de reportes confirmados por medios como CNN, los agentes del ICE han sido asignados a controles de seguridad en al menos 13 aeropuertos de Estados Unidos, varios de ellos con un alto flujo de pasajeros hispanohablantes y donde se ha registrado mucha demora en los controles que normalmente son ejecutados por miembros de la TSA.
Te dejo el listado claro para que lo tengas a mano:
En todos estos puntos, los agentes están colaborando principalmente en tareas de apoyo, no reemplazando completamente a la TSA, pero sí participando en funciones visibles dentro del flujo de pasajeros. Para quienes vuelan seguido entre ciudades con gran presencia latina —como Nueva York, Houston o Phoenix— esto significa que es muy probable que vean uniformes de ICE en áreas donde antes no aparecían.
Aquí conviene bajar un poco el ruido y entender el detalle, especialmente porque en grupos de WhatsApp, Facebook y TikTok ya circulan muchos rumores. Según explicó Tom Homan, exdirector del ICE, la función de estos agentes no es realizar controles migratorios masivos en las filas de seguridad, como algunos temen.
En términos simples:
Es decir, en teoría, su rol es más logístico que migratorio, aunque eso no quiera decir que no arrestarán a indocumentados si es que encuentran a uno. Para muchas familias inmigrantes, la sola presencia de agentes, armados y con autoridad para detener personas, cambia por completo la percepción de seguridad al viajar, incluso si solo se trata de un vuelo doméstico dentro de Estados Unidos.
Todo esto ocurre en medio de un cierre del gobierno que ha dejado sin pago a muchos trabajadores federales, especialmente dentro de la TSA. Esto ha provocado:
Lo curioso —y aquí está uno de los puntos clave— es que el ICE sí sigue recibiendo financiamiento gracias a partidas aprobadas previamente. Eso permitió movilizar rápidamente a sus agentes hacia los aeropuertos. En pocas palabras: mientras áreas como la TSA están trabajando al límite, ICE tiene recursos y personal disponible, y el gobierno está aprovechando esa capacidad para cubrir huecos en la operación.
No todos ven esta medida con buenos ojos. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) ha sido una de las voces más críticas.
Desde su perspectiva, esta es la primera vez que un presidente despliega de manera sistemática agentes armados de inmigración en aeropuertos para funciones que normalmente realiza personal especializado en seguridad aeroportuaria. Y advierten algo importante: podría generar miedo, especialmente entre familias migrantes que ya se sienten vulnerables, como padres que viajan con niños ciudadanos estadounidenses, jóvenes con DACA o personas que tienen una orden de deportación previa.
Incluso sugieren que personas sin estatus legal evalúen cuidadosamente los riesgos de viajar, aunque sea dentro del país, y que busquen asesoría legal antes de tomar una decisión, especialmente si deben atravesar aeropuertos grandes donde se ha confirmado la presencia de ICE.
Más allá del debate político, este punto es clave: hay información práctica que cualquier persona debería conocer si va a viajar, en especial si forma parte de la comunidad latina y tiene un historial migratorio complejo.
Si eres residente legal o tienes visa:
Si no tienes estatus legal:
Aun así, mantienes derechos fundamentales que no desaparecen por tu estatus migratorio: derecho a guardar silencio en determinadas situaciones, a pedir un abogado si eres detenido o puesto en custodia, a negarte a ciertos registros (en situaciones específicas y según la ley aplicable).
Un ejemplo práctico: si estás en un área pública del aeropuerto y un agente te aborda, puedes pedir con calma que te expliquen si estás detenido o si eres libre de irte. Esa simple pregunta ayuda a aclarar si se trata de un contacto voluntario o de una detención formal.
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