Pese a sus intentos, minoristas no logran eliminar el efectivo

Diversos analistas han considerado que las tendencias han anunciado que el pago únicamente con tarjeta como la próxima gran cosa y la muerte del dinero para los próximos años.

(Bloomberg) De pie en la fila para comprar un tazón de una ensalada de pescado crudo por 99 centavos, yo sostenía en la mano un desgastado billete de un dólar.

Era la gran inauguración de RAW MKT, una feria de fusión hawaiano-japonesa, y estaban ofreciendo un plato que por lo general cuesta US$ 11.99 por un dólar.

Cuando me entregaron mi tazón de atún picante y presenté mi billete más un centavo para el impuesto en la caja registradora, me informaron que el establecimiento solo aceptaba tarjetas de crédito.

Parecía tonto para cobrar US$ 1.08, pero no tenía otra opción. Rebusqué en mi bolso una tarjeta y me puse a comer el pescado marinado.

Raw Mkt, ubicado en el barrio de moda de Nueva York Greenwich Village, es otro negocio que evita el dinero en efectivo y favorece las tarjetas de crédito.

“Solo aceptamos tarjetas de crédito, ya que es la forma más rápida de procesar el pago”, dijo uno de los socios, Scott Schubiner, en un comunicado. Las líneas aéreas vienen aceptando solo tarjetas para las compras a bordo.

Como más minoristas han seguido ese ejemplo, los analistas de tendencias han anunciado el pago únicamente con tarjeta como la próxima gran cosa y la muerte del dinero.

Pero los rumores de la muerte del efectivo se han exagerado grandemente.

Tendencias
Según un estudio realizado en noviembre de 2016 por el Banco de la Reserva Federal de San Francisco, la moneda física sigue siendo el método de pago más utilizado, seguido por las tarjetas de débito, que extraen fondos directamente de una cuenta bancaria.

“Cada empresa tiene su propio modelo de negocio”, dijo J. Craig Sherman, portavoz de la National Retail Federation. “Pero en general, el dinero en efectivo es rey, y los minoristas lo prefieren”.

Las tarjetas de crédito ofrecen comodidad y rapidez, pero también vienen con tarifas que van de 1.5% a cerca de 3%.

“Ciertamente hay costos involucrados en el manejo del efectivo, pero son microscópicos en comparación con los costos de aceptar el plástico”, dijo Sherman.

Estas facturas –recolección en vehículos blindados, contabilidad y pérdidas por robo– son en gran parte negociables, ya que el propietario del negocio puede deshacerse de un proveedor y optar por otro más barato. “Los bancos y las compañías de tarjetas no negocian sus tarifas”, agregó.

Consecuencias
Descartar el dinero en efectivo también corre el riesgo de dejar fuera a los consumidores no bancarizados, menos bancarizados y sensibles a la privacidad.

“Es discriminatorio contra las personas de bajos ingresos y los niños y adolescentes que empiezan a realizar sus compras solos, no todos los que en determinado momento no tienen acceso a la banca necesariamente van a ser pobres toda su vida”, dijo Jay Zagorsky, profesor de economía en la Universidad Estatal de Ohio.

Una encuesta realizada en 2015 por Federal Deposit Insurance Corp encontró que el 7% de los hogares de Estados Unidos no están bancarizados y un 19.9% más lo están en mínimo grado, lo que representa casi 67 millones de adultos.

Sweetgreen, una cadena de locales que sirven almuerzos, también ha optado por el plástico en vez del papel. En una entrevista con el New York Times el año pasado, el cofundador Jonathan Neman expresó su preocupación por los pobres y no bancarizados y dijo que consideraba poner máquinas de tarjetas de regalo que aceptaran dinero en efectivo en sus tiendas.

Contactado para este artículo, un portavoz de Sweetgreen declinó hacer comentarios. Tales máquinas de tarjetas de regalo no eran visibles en los locales de Sweetgreen visitados por Bloomberg en Nueva York. Schubiner de Raw Mkt también se negó a comentar sobre las preocupaciones de que la práctica discrimina contra los no bancarizados y menos bancarizados.

Dejar fuera a estas comunidades es algo que podría no preocupar mucho a las empresas que prosperan con los almuerzos de los trabajadores de oficina urbanos.

La ensalada promedio en Sweetgreen se vende a alrededor de US$ 11, y comerla cada día de la semana costaría US$ 2,860 anualmente, que es cerca de 6% del salario medio anual nacional.

Las compañías han “analizado a fondo quiénes son sus clientes”, dijo Sherman. Con una combinación específica de producto y cliente, “podría funcionar muy bien” para algunos minoristas, añadió.

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