La subida de los encajes bancarios dada por el Banco Central de Reserva (BCR) y la disposición de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) de reducir algunas comisiones bancarias para la mayoría de , siendo las microempresas las más afectadas por la subida, según .

"Los y de gran empresa tienen una pequeña subida porque ellas tienen la posibilidad de negociar mejores tasas, por lo que no creo la subida supere ni el medio punto porcentual en lo que va del año. En cambio, las microempresas son las más golpeadas porque son las que soportan mayor cantidad de riesgo", indicó César Fuentes, director de la maestría de gestión pública de ESAN, a Canal N.

Así agregó, se ha visto una subida en el y en microcrédito de un punto, mientras que en las corporativas y grandes empresas ha sido de medio punto.

Fuentes explicó que si bien el BCR busca que el crecimiento de los créditos que venía bordeando el 20% baje un poco, mucho dependerá del comportamiento del consumidor: "Si se percibe un futuro prometedor, con ingresos elevados, el efecto de la medida tiene poco efecto".

Fuentes sostuvo que uno de los grandes problemas de los peruanos es su falta de cultura de endeudamiento. Por ello, exhortó al Estado a promover la educación en este tema, sobre todo en lo referente al costo de los créditos.

"Por ejemplo, vemos que en los microcréditos no se perciben las tasas, sino las cuotas, lo cual es engañoso porque al final no se sabe lo que se está pagando", refirió.

No hay burbujaFuentes dijo que si bien se ha dado un crecimiento sustancial en los créditos hipotecarios, las casi 200,000 familias a las que se le ha otorgado no generan un "impacto masivo", como se dio en Estados Unidos en el 2008.

"Además, mientras los créditos en Europa, Reino unido, y Estados Unidos se empaquetaban y se vendían a otros bancos, acá no sucede eso. Entonces, la posibilidad de una burbuja inmobiliaria es menor", expresó.

Por último, Fuentes anotó que en los créditos hipotecarios es recomendable que el monto otorgado de financiamiento no supere el 30% de los ingresos netos de la persona, para hacer frentes a otros gastos del hogar. De lo contrario, pueden generarse problemas de impago en el mediano plazo.