Invertir no es lo mismo que especular o apostar

Predecir equivale a adivinar. Incluso, los analistas mejor entrenados, que tienen toda la información de los mercados, no pueden saber qué va a pasar en el futuro.

Especial Tu Dinero En el mundo de las inversiones siempre hay muchísimo ruido. Cada vez que abrimos un diario o escuchamos un noticiero, encontramos opiniones de expertos tratando de predecir variables como la inflación, el tipo de cambio o el comportamiento de las tasas de interés, lo cual genera opiniones de dónde es mejor invertir el dinero, en tal o cual coyuntura.

La misma gente me pregunta esto de manera frecuente. “¿Conviene comprar oro en estos momentos?”, “¿qué acciones o fondos de inversión me recomiendas?”, “¿crees que el dólar suba en los próximos años?”.

Se puede predecir, mas no adivinar

En realidad predecir equivale a adivinar. Incluso los analistas mejor entrenados, que tienen toda la información, no pueden saber qué va a pasar en el futuro.

En el mejor de los casos están haciendo predicciones educadas, pero simplemente hay demasiadas variables; hoy se puede ver un panorama optimista y mañana pasa algo en el mundo que cambia las cosas de manera radical.

Me parece interesante que la gente quiera saber cuáles son las expectativas, lo que puede suceder con la economía, cuando están ahorrando para su retiro, con un horizonte de inversión de 30 años.

En ese plazo tan largo van a suceder muchas cosas e importa poco, en realidad, si el crecimiento económico del próximo año será mejor o peor.

Se ha demostrado muchas veces que estar entrando y saliendo, cambiando constantemente el portafolio, no es una estrategia ganadora.

Lo que verdaderamente importa en ese contexto es la conformación del portafolio, la asignación de activos, la poca rotación de los mismos y la consistencia en su aplicación.

Evite actuar sólo 
a corto plazo

Sin embargo, es claro que la razón por la cual la gente quiere escuchar las predicciones de los “expertos”, las expectativas a corto plazo, es para actuar y reaccionar de acuerdo con ellas.

En otras palabras, quieren especular con esa información y tomar de esta manera sus decisiones de inversión.

Especular no necesariamente es malo si uno sabe lo que hace. Es más, podría decir que hoy en día en los mercados financieros hay más especuladores que inversionistas. La especulación de hecho es necesaria porque les da profundidad y un volumen de operación sano.

Sobre todo, esa especulación es lo que abre grandes oportunidades para los que verdaderamente saben invertir, ya que en momentos de bonanza o de crisis —en ambos, de hecho— la especulación hace que se genere una sobrerreacción. Las buenas noticias o las malas se multiplican y, por lo mismo, se exageran.

En este sentido, podemos decir que la especulación genera volatilidad, porque al actuar con base en expectativas que pueden o no cumplirse, los precios de las acciones pueden moverse mucho en poco tiempo.

Muchas veces los especuladores están dispuestos a deshacerse de ciertas posiciones sin importar a qué precio, porque piensan que alguna situación afectará negativamente a una empresa.

El exceso de oferta presiona los precios de esas acciones, y cuando están suficientemente bajas algunos inversionistas aprovechan para comprar algunas posiciones.

Si sucede lo que los especuladores “predijeron” no importa mucho porque esas acciones se compraron a precios muy bajos difícilmente caerán mucho más.

Sin embargo, si esto no sucede o si el escenario al final no fue tan malo se puede conseguir una ganancia muy importante.

Especular es muy parecido
a apostar

Como ya mencioné, especular equivale a actuar con base en expectativas que pueden ser o no fundadas, que pueden o no cumplirse.

También se trata de actuar con base en rumores que pueden resultar o no ser ciertos.

Por ello es que nuestra posibilidad de ganancia, o de pérdida, existe en función de qué tan acertadas resultaron esas expectativas o qué tan ciertos fueron esos rumores.

Muchas veces especular también significa actuar con base en nuestros miedos o en nuestras corazonadas, sin ningún razonamiento de por medio. En otras palabras: apostar.

Invertir tu dinero de manera inteligente es indispensable para generar un buen patrimonio con el tiempo. Pero especular con él, apostarlo, es ponerlo en riesgo. No te equivoques.

Diario El Economista
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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