(Bloomberg).– Al recorrer la nueva terminal aérea de Sao Paulo nunca se sospecharía lo difícil que es transitar por la ciudad a menos de un mes de iniciarse el Mundial de fútbol, del que será sede el mes próximo.

El sol ilumina el ala del Aeropuerto Internacional Guarulhos que se inauguró esta semana y está lista para recibir a los 600,000 visitantes que se estima viajarán al país con motivo del torneo internacional de fútbol que durará un mes.

La Terminal 3, que tiene una superficie de 192,000 metros cuadrados (2.1 millones de pies cuadrados), es un poco más grande que las terminales 1, 2 y 4 juntas y tiene capacidad para recibir 12 millones de pasajeros por año.

El interior, que tiene la altura de una catedral, opaca las claustrofóbicas terminales 1 y 2, construidas en 1985 con hormigón y que cuentan con una franja de tragaluces.

La estructura de vidrio se destaca entre otros proyectos de transporte y estadios que permanecen incompletos. La se ha retrasado debido a costos adicionales y a la muerte de trabajadores.

Brasil, por otra parte, se encuentra inmerso en desde Sao Paulo hasta Río de Janeiro en los cuales los ciudadanos manifiestan su oposición a lo que muchos consideran un gasto público inadecuado en nuevos estadios e infraestructura en lugar de en servicios de salud y educación.

"Esta (terminal) parece ser la única historia de éxito", dijo un pasajero mientras se alistaba a tomar su vuelo rumbo a Oporto, Portugal. "Es una construcción imponente. Es enorme y bella".

Proyectos frustrados

no ha concretado el 45% de los proyectos de infraestructura que prometió construir cuando obtuvo el derecho a ser sede del campeonato en 2007, según un estudio de Portal da Copa 2014, un sitio web de noticias del Mundial de fútbol que dirige la asociación nacional de arquitectura e ingeniería.

La terminal aérea de ingeniería sostenible, que comprende reciclaje de agua y ventanas con filtros para el calor, se completó a tiempo y con el presupuesto asignado de 2,900 millones de reales (US$ 1,300 millones), dijo Gustavo Figueiredo, máximo responsable de operaciones de la Terminal 3, en entrevista telefónica.

Unas 8,000 personas participaron en el proyecto y los trabajadores cavaron y perforaron 24 horas por día y los siete días de la semana.

Grupo Invepar, propiedad de la compañía constructora OAS SA y fondos de pensión relacionados con el gobierno, además de Airports Co. South Africa, se adjudicaron la construcción de la terminal y la operación del aeropuerto mediante un contrato a 20 años en una licitación realizada en 2012.

"En el plano operativo ha sido un éxito desde el primer día", dijo Figueiredo, que mencionó la instalación de escáners que eliminaron la necesidad de empleados para controlar el ingreso de los pasajeros. "Todo se concentra en el pasajero, que hace su propio check-in y entra con rapidez a la sala de embarque, donde puede esperar tranquilo, sabiendo que no perderá el vuelo".