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“Deberíamos temer que los precios de las viviendas sean los de Bogotá o Santiago”

El valor de los inmuebles no debería acercarse a los de Chile o Colombia, donde el ingreso per cápita es mayor, explicó el ex viceministro de Vivienda y Urbanismo, David Ramos López. “Lo sano es un incremento de entre 6% y 10% anual”, anotó.

¿Excusa? Si bien el alza de precios de las viviendas durante los últimos años fue atribuida por algunos expertos a un 'rezago' respecto a otras capitales de la región, David Alfonso Ramos López, ex viceministro de Vivienda y Urbanismo, cuestiona esta explicación.

"No deberíamos estar en los precios de Santiago o Bogotá porque su ingreso per cápita es mayor al nuestro. Más bien deberíamos tener miedo a llegar a esos niveles", argumentó.

Para el analista, la cotización de las viviendas ya llegó a un 'tope' en distritos A y B como Surco, Miraflores, San Isidro, La Molina, e incluso Barranco, pero –aclaró- no vivimos una burbuja.

Según el último reporte del BCR sobre indicadores del mercado inmobiliario, durante el primer trimestre los precios subieron 24.5% en dólares y 16.4% en soles en los distritos de alto poder adquisitivo, mientras que para los sectores medios el alza fue de 19.4% y 11.7% en moneda extranjera y local, respectivamente.

"El incremento de 20% era insostenible. Creo que el mercado se ha estabilizado a valores correctos. Lo sano es que las viviendas suban a la par del crecimiento económico, entre 6% y hasta un máximo de 10%", anotó.

Mayor concienciaPara Ramos, el debate mediático en torno a la burbuja inmobiliaria ayudó a generar conciencia en los consumidores para informarse más.

Las entidades el Estado –resaltó- tomaron medidas "beneficiosas", como mayores requerimientos para adquirir segundo inmueble y frenar los créditos hipotecarios a más de 20 de años.

"Mayor información, mejor criterio para elegir. Si el Estado acompaña con algunas medidas y las entidades financieras son más responsables al sincerar el costo de los créditos, se evitará una burbuja", remarcó.

El stock de viviendas esperando ser vendidas –observó el experto- viene subiendo, al mismo tiempo que la colación de créditos y el consumo de cemento se desaceleran.

"No ha parado el dinamismo del sector, pero hay mayor conciencia al momento de comprar. La venta de una casa demora ahora cerca de ocho meses, mientras que antes se construía casi a pedido", resaltó.

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