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Finanzas personales para personas retiradas

Especial TU DINERO. En muchas ocasiones he hablado acerca de la importancia que tiene, como objetivo de vida, contar con un retiro digno y sin problemas económicos.

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En muchas ocasiones he hablado acerca de la importancia que tiene, como objetivo de vida, contar con un retiro digno y sin problemas económicos.

Para lograrlo existen muchas alternativas, pero todas requieren ahorro voluntario que complemente lo que nos podrán ofrecer los sistemas de seguridad social. Es nuestro retiro, nuestro futuro y, por lo tanto, debemos tomar responsabilidad en ello.

Ahora bien, cuando ya hemos llegado a esa etapa, el buen manejo del dinero es algo fundamental. Aunque tengamos una pensión vitalicia —si somos afortunados— también tendremos ahorros que habrá que administrar de una manera muy cuidadosa para que no se nos acaben.

Eso implica mantenerlos invertidos y protegerlos contra la inflación. Una parte de ellos incluso en instrumentos a largo plazo (dependiendo desde luego de nuestra propia situación).

Por eso es importante elaborar un plan financiero adecuado para la etapa de vida en la que estamos.

Para personas retiradas se debería de tomar en cuenta, como mínimo, las siguientes variables:

1. Nuestra esperanza de vida. Cuando una persona se retira entre los 60 y los 65 años, razonablemente puede esperar vivir unos 20 o 25 años más. Esto equivale, aproximadamente, a la mitad del tiempo que destinó a su vida laboral.

2. Nuestros objetivos. Muchas personas piensan que, al jubilarse, podrán hacer muchas de las cosas que no pudieron hacer en su juventud. Desafortunadamente, no es así para la gran mayoría. Antes de dar el primer paso y gastarnos buena parte de nuestros ahorros en ello, habrá que analizar cuidadosamente nuestra situación e integrar esos objetivos a un plan financiero más integral.

3. Nuestros ingresos. En el retiro, las personas pueden tener diferentes fuentes de ingresos. Algunos de ellos se reciben de forma vitalicia, como la pensión otorgada por la seguridad social. Otros se entregan de manera programada, como las rentas que se pueden contratar con algunas aseguradoras.

Además, es posible que tengamos una suma importante derivada de nuestros ahorros o de algún plan privado de jubilación.

En cualquier caso, habrá que tomar en cuenta todas estas fuentes de ingresos, de tal manera que sean suficientes por el resto de nuestra vida.

4. Nuestros gastos. Durante el retiro muchos gastos disminuyen, pero otros tienden a incrementarse.

La ropa no se tiene que renovar como en la adolescencia, pero los gastos por honorarios médicos y medicinas crecen, ya que con la edad nos enfermamos más y, por otro lado, el riesgo de una enfermedad grave se incrementa.

Por eso mismo la prima de los seguros de gastos médicos mayores se vuelve sumamente elevada en esa edad, tanto que para muchos es imposible seguir pagándola. Por ese motivo es fundamental tener muy claro en qué casos vamos a contratar servicios privados y cómo los podremos sufragar.

5. Nuestras inversiones. En edades avanzadas nuestras necesidades de liquidez se incrementan.

Por ello, es conveniente tener la mayor parte del dinero en activos de bajo riesgo, buscando preservar su poder adquisitivo (protegido de la inflación).

Sin embargo, dada nuestra esperanza de vida, se puede mantener una porción conservadora del portafolio en instrumentos de renta variable, a fin de potenciar el crecimiento de los mismos con el tiempo.

6. Protección. Éste es un punto que debe ser analizado con gran cuidado durante el retiro, ya que en esta etapa el patrimonio es más vulnerable ante los riesgos externos.

Los seguros de vida dejan de tener mucho sentido debido a que, generalmente, nuestros compromisos con los hijos habrá terminado.

Por el contrario, como mencionamos, un buen seguro de gastos médicos puede seguir siendo muy importante, suponiendo que podamos pagarlo.

Consideraciones adicionales

Mucho de lo que hemos logrado construir a lo largo de nuestra vida cobra especial importancia durante el retiro. No sólo el ahorro que logramos juntar, sino también nuestras propiedades.

Muchas parejas suelen poner su casa o departamento en renta e irse a vivir a alguna ciudad mucho más pequeña y barata, para mantenerse y contar con un ingreso adicional. Otros deciden vender. Puede haber muchas otras posibilidades, por eso es fundamental hacer una planeación integral.

Diario El Economista de MéxicoRed Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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