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Universidades enseñan a estudiantes a combatir el stress

Un estudio del 2018 de la American College Health Association reveló que en Estados Unidos el 22% del alumnado fue diagnosticado con ansiedad en el último año, comparado con el 10% de hacía una década. La tasa de depresiones subió del 10% al 17% en el mismo lapso.

Estrés laboral

El estrés laboral genera tensión y preocupación constante. (Foto: MorgueFile)

(Foto: MorgueFile)

La Universidad de Bentley tiene muchos profesores y ex alumnos exitosos. Pero una noche reciente, la casa de estudios los invitó a hablar de sus pasos en falso.

Hablando ante un auditorio colmado, un profesor relató la vez que hundió una empresa de US$ 21 millones. Otro contó que había sido reprobado en un curso de estadísticas en la universidad. Un ex alumno compartió su lucha contra la adicción a las drogas. Casa historia llevaba el mismo mensaje: Hasta la gente exitosa da tropiezos en la vida.

“Es normal que las cosas no te salgan bien. Y sospecho que la gente en este panel coincidirá en que es algo transformador”, expresó Peter Forkner, director del centro de consejeros de Bentley. “Si no enfrentas problemas, probablemente no estés corriendo suficientes riesgos”.

Bentley, una universidad privada de negocios cerca de Boston, es uno de numerosas casas de estudio de nivel terciario que tratan de ayuda a los alumnos a combatir la ansiedad derivada de los tropiezos que sufren. En muchos campus, el stress, la depresión y otros factores son considerados los causantes de que las nuevas generaciones no tengan la misma personalidad que las que las precedieron.

Expertos en salud mental de universidades de todo el país dicen que a los estudiantes de hoy parece costarles más superar la adversidad. Las oficinas de consejeros enfrentan una creciente demanda, a menudo de estudiantes abrumados por el stress cotidiano. Y los profesores expresan alarma ante la fragilidad de los estudiantes cuando sacan malas notas.

“La ansiedad aumenta a niveles absurdos”, dijo Nance Roy, psicóloga que trabaja en universidades a través de la Fundación Jed, una organización sin fines de lucro enfocada en la salud mental. “Para muchos estudiantes es la primera vez que se alejan de su casa y se manejan por su cuenta. Si a eso le agregas que no están preparados para hacer frente a la vida, es una tormenta perfecta”.

Las universidades han sacado una cantidad de programas que buscan hacer más fuertes a los jóvenes y prepararlos para los desafíos por delante.

Como parte de ese esfuerzo, procuran inculcar la noción de que es normal tener tropiezos y tratan de crear un ambiente en el que los estudiantes encaran retos duros y aprenden de sus reveses.

La Universidad de Stanford, por ejemplo, alienta a sus estudiantes a que cuenten sus traspiés a través de canciones, poesías y otras manifestaciones creativas en un evento anual. El Smith College de Massachusetts y la Universidad del Centro de Arkansas emiten “certificados de fracasos” y la Universidad Estatal de Colorado invita a sus estudiantes a que se comprometan a hacer frente a sus reveses y a persistir en sus esfuerzos.

En cuanto a las notas, el Cornell College de Iowa les dice a sus profesores que no deben ser compasivos para no herir la sensibilidad de los estudiantes. “Una mala nota no es el fin del mundo”, dice un panfleto.

“Acostúmbrense a los reveses. Es una forma de aprender”, dice el documento. “A veces el estudiante necesita fallar, que un profesor compasivo no le dé una nota que no se merece”.

Otros, como Bentley, resaltan los tropiezos de gente exitosa. La Universidad de Harvard muestra en su portal cartas en las que son rechazados su personal, profesores y alumnos.

Los expertos ofrecen varias teorías para explicar por qué los estudiantes de hoy tienen tantos problemas. Algunos dicen que la presión para que tengan éxito es más grande que nunca y hace que cualquier traspié, por pequeño que sea, resulte considerado un desastre.

Otros afirman que las redes sociales abruman a los estudiantes con imágenes de la perfección que hacen que se sientan mal con la vida que llevan. Los hay quienes creen que los padres controlan tanto las vidas de sus hijos que no los preparan para hacer frente a los obstáculos.

Un estudio del 2018 de la American College Health Association reveló que en Estados Unidos el 22% del alumnado fue diagnosticado con ansiedad en el último año, comparado con el 10% de hacía una década. La tasa de depresiones subió del 10% al 17% en el mismo lapso.

Expertos en salud mental dicen que los estudiantes de hoy lidian con presiones que las generaciones previas no enfrentaron, desde las redes sociales hasta la amenaza de violencia en las casas de estudio.

“Existe la tentación de juzgar o criticar a los jóvenes de hoy”, comentó Laura Horne, directora de programas de Active Minds, una agrupación enfocada en la salud mental en las universidades. “Simplemente responden a situaciones distintas, más complejas, con las herramientas que les damos”.

Lea Guldemong, estudiante de Bentley, dice que en la carrera de negocios los estudiantes compiten constantemente por las mejores notas, las mejores pasantías y los mejores trabajos.

“Estamos sometidos a muchas presiones, estresados todo el tiempo”, señaló la joven de 21 años, de West Newbury, Massachusetts. “Es bueno poder hablar de esto y saber que no eres la única que sufre tropiezos. Les pasa a todos”.

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