Sábado, nueve de la mañana. Un grupo de muchachos hace cola en la puerta de las oficinas de IBM, donde se ha convocado a coders de todas las edades para que programen y desarrollen aplicativos móviles que den soluciones de salud a ciudadanos o a doctores.

Mientras reciben sus etiquetas con sus nombres, vales de comidas y polos, dentro de la cafetería de IBM se acomodan en mesas de colores los participantes, que llegan en grupos o empiezan a formarlos in situ y a compartir ideas del producto final. Las pantallas proyectan un video de John Cohn, un fellow de IBM, uno de los reconocimientos más altos que la empresa da a ingenieros, científicos y programadores.

La barba larga y blanca y pelos alborotados llaman la atención de los que van llegando. Es él quien, en unos minutos, inaugurará, vía Skype, el hackathon con un mensaje de impulso a los competidores.

Nuevos territoriosEl evento es una conjunción de fuerzas de tres socios estratégicos: el Ministerio de Salud (Minsa), IBM y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). El primero de ellos está interesado en crear soluciones que agilicen sus procesos a través de aplicaciones móviles, dentro de un mercado cada vez más multitudinario de usuarios de smartphones.

Según la Agencia de Publicidad Mobile, Marketing Mobile Perú, más de siete millones de personas usarán celulares inteligentes a finales del 2015. El sector bancario ha sido uno de los pioneros en explotar este mercado y, a estas alturas, cerca del 22% de sus usuarios utilizan banca móvil a través de sus dispositivos.

No es raro, entonces, que sectores como el de salud, que cuentan con procesos complejos e información valiosa, estén intentando canalizar estos componentes a través de plataformas fáciles de usar y al alcance de muchos.

El segundo actor del evento es Concytec, que ha lanzado un Repositorio Nacional Digital llamado Alicia, con la mayor colección digital del país. El portal, que cuenta con tesis, libros y trabajos técnicos, también posee una base de datos amplia y abierta, proporcionada por distintos ministerios y que los participantes usarán por las siguientes horas para desarrollar sus proyectos.

Finalmente, está IBM, el socio que proveerá la plataforma donde se codificarán los proyectos: Bluemix. Este sistema soporta distintos lenguajes de programación y trabaja con otras aplicaciones de forma integrada a través de una tecnología abierta llamada Cloud Foundry.

A solo un año desde su lanzamiento, eventos como este son parte de la estrategia de IBM para popularizar su producto. "La data es el nuevo recurso natural y, como el petróleo, mientras más refinado está, más valioso es", comenta Alonso Pérez Luna, ejecutivo Cloud de IBM.

Se da inicioLa señal de partida se ha dado y los jóvenes, ya reunidos en sus mesas, discuten planes de trabajo, dibujan esquemas en papeles y van por café antes de pasar largos ratos hipnotizados en sus pantallas.

"Estamos impresionados con la cantidad de mujeres que se han inscrito en esta oportunidad. Un tercio de los participantes son chicas jóvenes, lo que significa que ya no es un área completamente dominada por hombres", comenta Carlos Bittrich, arquitecto de software de IBM.

Y si la diversidad propicia la creatividad, la colaboración participativa de género promueve que ingenieros de sistemas trabajen con obstetras y especialistas en informática coordinen con doctores.

¿Cómo es que se organizan grupos tan heterogéneos? "Ya tenemos una idea y vamos a empezar a desarrollarla de inmediato", comenta Renzo Silva, uno de los participantes.

El grupo se regirá por la Técnica de Pomodoro, un método de administración de tiempo que divide sesiones de 25 minutos con pequeñas pausas de tres o cuatro minutos. La idea es que, durante los intervalos, se aíslen de todo tipo de distracciones para centrar la concentración en una tarea y la mente se mantenga ágil y activa.

Si bien el método fue creado en los ochenta, es común entre programadores, pues trabajar exitosamente con códigos requiere de estrategia, planificación y orden, sobre todo a la hora de solucionar problemas.

Otro grupo ha optado por utilizar una plataforma llamada Trello, una aplicación online de gestión de proyectos que permite crear pizarras que contienen listas fáciles de editar, con nombres de responsables, notas, etiquetas y plazos. Los bloques se pueden editar, archivar o priorizar, y todos los invitados pueden visualizarlos online en tiempo real.

"Aquí podemos ver quién está haciendo una tarea para no duplicar esfuerzos", comenta uno de los jóvenes cuyo grupo planea desarrollar una aplicación que permita a la población visualizar campañas de salud que estén cerca de sus distritos y un calendario que incluya el tipo de servicios que se darán.

Algunos competidores pasan la noche trabajando. Otros duermen una o dos horas en el piso o apoyados en sillas, turnándose con el resto de los miembros del grupo para seguir avanzando. El café es un bien preciado a la mañana siguiente, cuando los concursantes que aún quedan –cerca del 30% ha desertado a la mitad de la noche– trabajan animados hacia la recta final.

Recta finalSe ha encendido la cuenta regresiva mientras los grupos alistan los últimos detalles de la entrega. Grupo por grupo irán exponiendo su idea. Algunos desarrollaron aplicativos para optimizar la recepción de emergencia en los hospitales, haciendo factible la comunicación entre el paciente y el centro de salud, el estado del enfermo, su ubicación y tiempo esperado de llegada. Otros crean aplicaciones para seguimiento de vacunas, utilizando geolocalización de centros que las tienen disponibles.

Las ideas son atrevidas, utilizan una amplia gama de datos de Essalud, clínicas privadas, laboratorios y hospitales. De los 18 grupos que exponen, solo habrá tres finalistas y un ganador, que se hará de una suscripción para usar Bluemix gratis por más de un año (un servicio que puede llegar a costar US$ 5.000), además de tabletas Lenovo.

Los jueces deliberan por unos minutos antes de dar los resultados: el primer puesto es para GEMED, un aplicativo que permite buscar medicamentos en farmacias de acuerdo a geolocalización y a la base de datos de cada establecimiento. Además, para cuidar la billetera, los medicamentos pueden ubicarse a través del nombre genérico, lo que hace que la búsqueda sea más sencilla.

El equipo, integrado por estudiantes de la Comunidad de Software Libre de la UNI, no solo ha diseñado el software, sino que también ha implementado parte de hardware. Percy Minaya, viceministro del Minsa, dice: "Nos llevamos buenas ideas y nos ha incentivado a que sigamos adelante con esto".

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