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La Semana de la Alta Costura de París: lo nuevo, lo bueno y lo feo

Una de las ferias más importante de la industria de la Moda a nivel mundial llegó a su fin. En esta plataforma se exhibieron los detalles de las principales tendencias para próxima temporada. En esta nota lanzamos un balance del evento.

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La alta costura sólo desfila en París dos veces por año y en ella se reúne oficialmente a una veintena de miembros. Para acceder a esta plataforma hay que cumplir ciertos requisitos: las prendas deben ser obra del creador permanente de la casa y confeccionados en talleres de por lo menos 20 empleados.

Los vestidos demandan decenas o cientos de horas de trabajo y se venden por varias decenas de miles de dólares a mujeres que los estrenan en la alfombra roja de Hollywood, Cannes, o en fiestas privadas en Rusia, Brasil, Asia o Medio Oriente, menciona el diario El Observador de Uruguay.

Ya habiendo cerrado sus puertas, la Semana de la Alta costura no solo incluyó en su exhibición diseños de las casas más famosas, como Chanel, Valentino y Jean Paul Gaultier, sino que reveló un adelanto de las tendencias que trae la próxima temporada .

Para la diseñadora Angie Schlegel, la tendencia en alta costura se desprende de dos macrotendencias que ya están presentes en la moda, "la revalorización del trabajo artesanal en relación con una que trae el pasado al presente, y por otro lado una tendencia apocalíptica con prendas que parecen venir del futuro", indica.

Según Daniel Trelles, blogger de Gestion.pe en los desfiles se vio una fuerte inspiración en looks deportivos como por ejemplo Chanel que mostró un estilo "boyish" o masculino.

"Las transparencias en gasas invadieron los desfiles de Valentino y Ulyana Sergeenko en donde la feminidad reinó ante todo. Los abrigos de pelos y estolas también estuvieron a la orden del día, diseñadores como Giambatista Valli, Schiapparelli, Masion Martin Margiela apuestan por este estilo".

El especialista sostiene que una prenda que se reinventa es el enterizo, ya que en desfiles como Ulyana Sergenko, Stephane Rolland y Dior fue un 'must have' (prenda que se debe tener).

Respecto a colores, Trelles sostiene que resaltaron los neutros como los grises, blancos y también tuvo mucha importancia el color rojo como en los desfiles de Viktor & Rolf, Jean Paul Gaultier y Armani Privee.

Coincide Schlegel quien agrega que en esta plataforma destacaron los colores pasteles, metalizados, los blancos y negros puros, y los tonos más vivos como el rojo en todas su variantes, cobres, naranjas, berenjena, azules, verdes, amarillo canario, oro y plata. También hay una gran presencia de transparencias y abrigos overzise.

CambiosEntre los elementos que Trelles considera que deben mejorarse se encuentra que estas obras de arte, como son las prendas de alta costura, deberían acercarse a las masas. No obstante, por la forma en que este producto se elabora, el público al que se dirige hace que sea un negocio rentable.

"La alta costura se dirige a un público limitado, los grandes gobernantes, millonarios, y dueños de importantes corporaciones solamente tienen acceso a este tipo de prendas, y sólo con vender unas prendas el negocio se vuelve rentable. Por ejemplo una prenda de alta costura puede llegar a costar entre US$40,000 y US$50,000".

Por su parte la joven diseñadora Schlegel explica que la diferencia entre lo que es una semana de la moda de Alta Costura y lo que es una semana de la moda Pret a Porter se está perdiendo.

"Las marcas y diseñadores se están 'informalizando' cada vez más, por lo que ya no vemos esos desfiles en donde cada vestido era una ceremonia real. Me he dado cuenta que esa tendencia de Alta Costura exclusiva que podíamos ver en la década de los 90 poco a poco se va perdiendo. Esos desfiles mega exclusivos con invitados prácticamente contados con los dedos de una mano, ya están pasando de moda", explica la especialista.

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