En los meses más calurosos, el traje parece una alternativa inapropiada e, incluso, dolorosa para llevar al trabajo. Sin embargo, suele ser una opción inevitable si su compañía maneja un estricto código de vestimenta.

Angela Modroño, directora académica de CEAM ­Centro de Altos Estudios de la Moda, anota sus recomendaciones para afrontar la temporada sin perder el estilo.

Alternativas ligerasSi bien no se puede descuidar la tendencia formal en algunas oficinas, el protocolo se puede relajar para permitir algunas prendas, como las chaquetas de medio forro o sin forro. Como estas dan un aspecto menos estructurado y más informal, se recomienda acompañarla con accesorios clásicos.

Tejidos estivalesEl lino es una de las mejores opciones, porque permite el paso del aire y es bastante ligera. Su inconveniente: se arruga con extrema facilidad. También, se puede considerar la seda, el algodón, el cachemir que aporta mayor estructura que otros tejidos, y la lana fría, que regula la temperatura del cuerpo. En general, lo ideal es optar por telas con un grosor de unos 230 gramos.

Consejos generalesNo es adecuado que los ejecutivos se desabotonen la camisa, pero sí pueden aflojar el nudo de su corbata. De igual forma, deben mantener el traje abotonado cuando estén de pie y tener el saco abierto cuando se esté sentado. Las camisas de manga corta suelen ser una mala elección, por lo que se prefiere enrollar la manga larga a la mitad del antebrazo.