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“Mi preocupación más grande es caer en el olvido, por eso estoy en la TV”

El día después de su retiro, Ibarra despertó feliz. “Me fui con la frente en alto, logré lo que quería”. Admite que insultos que recibió como futbolista podrían replicarse como comentarista.

“Mi preocupación más grande es caer en el olvido, por eso estoy en la TV”

El factor sorpresa. No había proyectado tener tanto apego, tras su aparición como comentarista deportivo.

El factor sorpresa. No había proyectado tener tanto apego, tras su aparición como comentarista deportivo.

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En el área, fue el más grande oportunista del fútbol nacional. Desde que en 1992 llegó desde Argentina al Perú, a los 19 años, Sergio “Checho” Ibarra aprovechó cada pase o rebote para meter la cabeza, la pierna o el pecho en busca del gol.

En total, fueron 275 veces que batió el arco contrario. Cuando se retiró, a los 40 años, esa marca lo convirtió en el goleador histórico de la primera división.

Desde que comenzó el Mundial, lo hemos visto en una nueva faceta. Junto a Christian Hudtwalcker, comenta en un canal local los partidos del campeonato más importante del balompié. Su participación ha recibido una buena aceptación entre los televidentes y en las redes sociales.

¿Cómo vivió el primer día de transmisión?
Estuve más nervioso como comentarista que como jugador. Lo que tenía que enfrentar era complicadísimo.

¿Por qué?
No es lo mismo dar una entrevista luego de un partido que enfrentar un programa. Me costó los dos o tres primeros días. Las cámaras, las luces, las voces que te hablan por el audífono. Todo es una locura (ríe).

¿Cómo nació la oportunidad de salir en televisión?
En abril, el mismo día que acabó mi contrato con Cienciano, llegué a Lima y recibí la llamada del productor del programa. Querían tener a alguien que supiera de fútbol para acompañar a Hudtwalcker.

¿Cómo se prepara antes de cada programa?
Llego media hora antes a estudiar a los equipos que juegan y buscar características de cada jugador. Anoto todo en un papel, luego los repaso y así se me queda. Ya en vivo, lo explico para que me entiendan todos.

¿Qué comentarios ha recibido?
Lo bueno es que me han escrito muchas mujeres a decirme que están aprendiendo mucho. No solo quiero comentar, sino que la gente entienda de fútbol.

¿Lo ayuda alguien en su familia?
Mi hija, que quiere ser periodista deportiva, también me ayuda en eso. Para explicarle algo técnico, tengo que saber usar palabras simples.

Hay gente en las redes sociales que lo quieren como comentarista vitalicio...
No había proyectado tener tanto apego. Sé a lo que vengo, lo que tengo que decir y lo que puede llegar a pasar si me equivoco.

¿Qué podría pasar?
En el fútbol como en la televisión se reciben críticas. Uno pasa muy rápido de ser héroe a villano. Así como futbolista había insultos si hacía algo mal, sé que como comentarista podría ser igual por un descuido. Gracias a Dios, estoy viviendo un momento bueno. Por ahora trato de disfrutar.

¿Cómo fue el día después de que decidió retirarse?
Feliz porque me fui con la frente en alto y logré lo que quería. Gané una copa internacional (la Recopa con Cienciano), jugué en equipos grandes y fui goleador en todos los clubes que me contrataron.

¿Qué es más difícil: ser jugador o ser entrenador?
Como jugador solo te preocupas por hacer lo tuyo en la parte individual y de equipo. En cambio, como entrenador tienes que dirigir a 30 jugadores, comando técnico, planificar estrategias, analizar al rival. Llega la medianoche y sigues pensando en lo mismo.

Por último, ¿a qué le teme?
Me tocó hacer historia en el Perú. Mi preocupación más grande es caer en el olvido. También por eso estoy en la televisión, para que no me olviden.

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