Antes de asistir a una , es fundamental buscar información en torno a la empresa, no solo indagar sobre su presencia en el mercado, sino también resulta vital averigüar en qué medida aporta el al cual se postula a los resultados de la firma. Así lo enfatizó , gerente general de .

Una vez que el candidato llegue al lugar pactado para la entrevista, es indispensable que muestre una buena actitud desde el momento que ingresa. Aunque son detalles simples, la clave está en generar una impresión positiva y eso se logra desde "saludar con energía al vigilante, al accionista, a la secretaria y caminar de modo ágil, porque nadie quiere contratar a una persona lenta o con poca energía".

Durante la entrevista laboral, el evaluará dos factores claves: la calidad de repuesta y el lenguaje no verbal, que está compuesto por la paralingüística y el lenguaje corporal, sustentó Cubas.

Éste último indicador genera un 93% de impacto en el entrevistador, mientras la paralingüística concentra un 38%, el lenguaje corporal equivale al 55%, precisó el también consultor senior en Executive Search.

De ahí radica la necesidad de cuidar los gestos y la entonación de las palabras frente al encargado de recursos humanos. Para el especialista, "moverse en exceso, rascarse la cabeza, juntar 'basurita' y cruzar mucho las piernas evidencian inseguridad".

Inclinarse hacia el respaldo del asiento sugiere desinterés en la conversación, en tanto, cruzar los brazos genera la impresión de que la persona es inflexible o tiene dificultades para escuchar a los demás. Esto puede restarle puntos al solicitante. Por el contrario, "inclinarse ligeramente hacia adelante y con los brazos abiertos" denota flexibilidad y seguridad, argumentó Diego Cubas.

De otro lado, "la calidad de respuesta se mide por dos puntos: el contenido, lo cual tiene que ver con proporcionar información relacionada a logros cuantificables, proyectos que hayan sido ejecutados; y la estructura, la habilidad de componer adecuadamente los datos brindados" explicó.

Por último, sugirió efectuar un seguimiento al proceso. Es decir, hacer una llamada o enviar un correo de agradecimiento por la oportunidad brindada, al menos, dos semanas después de la entrevista.