Aunque no hay cifras oficiales sobre el uso de PowerPoint, un vocero de la compañía confirmó que el paquete de Office –donde está contenido este programa- tiene mil millones de usuarios alrededor del mundo. Un dato alentador para la empresa fundada por Bill Gates, pero que también tiene sus detractores, según un artículo de .

"La gente está usando PowerPoint como una manera de limitar el compromiso con su audiencia. Se den cuenta o no de ello, lo está usando de esa manera", dijo Warren Berger, diseñador y autor de , a dicho portal de noticias. La reportera Elisabeth Bumiller, en un , también criticó duramente el uso de este software entre miembros de la milicia norteamericana.

"El PowerPoint nos hace estúpidos", le dijo el general James N. Mattis, de la Marina. Otros también apoyaron la percepción de que las diapositivas paralizan la discusión, desaniman la proposición de preguntas y generalmente transmite menos análisis, de manera menos persuasiva. Todo esto, sin mencionar que consume horas-hombre. De acuerdo a la revista Times, cuando le preguntó al teniente primero, Sam Nuxoll, lo que más hacía durante el día, Nuxoll respondió: "hacer diapositivas de PowerPoint".

Desviando la atenciónDe acuerdo a Terri Sjodin, conferencista y autora de Small Message, Big Impact, la gente usa PowerPoint porque es un "el apoyo socialmente mejor aceptado". Nadie quiere dar una presentación aburrida, pero la presión de los pares y el antiguo temor de hablar en público tienden a sacar lo mejor de nosotros.

Esto permite sacar una conclusión interesante: acudimos a una presentación usando este software bajo la esperanza subconsciente de lograr disminuir el escrutinio de la audiencia hacia nosotros y trasladarlo a nuestras diapositivas.

Un ejemplo del buen uso de diapositivas, sin embargo, existe. La –el principal culpable de popularizar el uso de diapositivas detrás del expositor- no utiliza podios precisamente para intensificar la incomodidad de tener toda la atención en el conferencista (y sacar lo mejor de él).

Peter Arvai, CEO de un servicio disponible en internet que permite elaborar presentaciones con interfaz Flash reconoce que una presentación no puede arreglar argumentos pobremente estructurados. Su trabajo solo consistió en expandir las herramientas que ya usaba los usuarios. La persuasión, enfatizó, es un problema social y "no es nuestro rol resolver problemas sociales", dijo Arvai.