Entre los varios factores que afectan cuán satisfecho y comprometido está con su trabajo, el principal es la relación con el jefe inmediato. "Es bastante simple: mientras mejor sea el líder, más comprometido estará el personal", indicaron Jack Zenger y Joseph Folkman, directivos de la consultora Zenger/Folkman en un .

Esta afirmación se basa en un estudio reciente de la consultora, que evaluó la efectividad de 2,865 líderes en una importante compañía de servicios financieros. Los grados de efectividad de los jefes varían entre el 1 y 100, al igual que los niveles de satisfacción y compromiso de los empleados.

Cabe resaltar que los jefes fueron evaluados por los gerentes, colegas y otros socios de la empresa pero no por el propio personal que tenían a cargo.¿El resultado? La compañía demostró que el 96% de su personal era feliz con su trabajo (entre los grados cercanos al 100) justamente porque la efectividad de sus jefes habían sido calificados con una nota de al menos 90. El 4% restante —aquellos insatisfechos— tenían supervisores cuya evolución resultó en una máxima de 10 (la más baja).

"Los mejores líderes estaban supervisando a los trabajadores más felices, más comprometidos y más entregados", señalaron los autores.

Patrón común"Este estudio no es de ninguna manera inusual. Hemos visto este mismo patrón en EE.UU., Reino Unido, los Países Bajos, España, Emiratos Árabes Unidos y la India. Lo hemos visto en servicios financieros, manufactura, tecnología, gobierno, universidades, hospitales, servicios de comida […] Lo hemos visto en organizaciones con 225,000 empleados y con 250", detallaron los directivos.

Incluso el CEO del instituto Gallup publicó un artículo revelando que el 60% de trabajadores del gobierno federal de EE.UU. era infeliz no por el bajo sueldo, los pocos beneficios laborales o vacaciones insuficientes, sino porque tenía malos jefes. "Solo asigna un jefe adecuado. Ningún aumento de salario o beneficios resolverán los problemas creados por un superior que no tiene talento para esa tarea", advirtió el CEO.

Esta correlación, mientras más penosa sea, es importante revertirla por dos razones. La primera, los jefes ineficientes evitan el funcionamiento de otras inversiones. Por ejemplo, los programas de recompensas, seguro de salud y otros incentivos que otorgue la compañía no tendrán ningún efecto si los empleados tienen un mal jefe.

La segunda razón es que los buenos jefes incrementan las ganancias. Un ejemplo es el caso de Sear's, en el que la satisfacción de los empleados creció un 5%, lo que causó que la satisfacción de los clientes aumentara en 1.3%. Esto llevó a que las ganancias mejoraran en un 0.05%. ¿Le parece poco? Para Sear's, una compañía con ingresos de US$ 50 mil millones, ese porcentaje representó un extra de US$ 250 millones en ventas.