son costosos, no garantizan un mejor empleo o una buena remuneración, ni son indispensables para asumir un cargo directivo, afirman los detractores de estos programas para la formación de ejecutivos.

Según Giuliana Leguía, directora académica de MBA de la Universidad del Pacífico, los cuestionamientos sobre la utilidad de los MBA surgieron tras la crisis financiera del 2008, cuando los conocimientos en finanzas y gestión contable de los altos ejecutivos de Wall Street no fueron suficientes para frenar el impacto de la recesión.

Para la especialista, se produjo una crisis económica como resultado de una crisis de valores. "La ausencia de temas éticos en la malla curricular de los MBA hizo que los CEO descuiden los valores a la hora de hacer sus negocios".

El cambioSi bien las críticas sobre la conveniencia de estudiar este máster en administración de empresas se mantienen, Leguía estima que las principales escuelas de negocio han tratado de cubrir las deficiencias del programa para ofrecer al profesional las cualidades necesarias para dirigir una compañía.

Así, es común ver que en los temarios se incluyen temas de deontología y ética para reforzar las competencias blandas de los profesionales.

"Cuando uno se involucra en la educación de profesionales, muchos creen que no se puede formar a los ejecutivos porque son adultos, pero hay casos para aplicar la ética que sí se pueden incluir", apunta.