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Loic Gouzer, el kamikaze de las subastas de arte en Christie’s

Un suizo es el cerebro detrás de las pujas de la famosa casa Christie’s. Ha hecho historia en el mundo del arte tras vender por US$ 450 millones el último cuadro del genio Leonardo da Vinci.

Loic Gouzer

a primera obra que Loic Gouzer le hizo querer hacer lo que hace fue un Basquiat. Era un anuncio de teatro que vio mientras caminaba. Entró y preguntó si podía llevárselo. A partir de ahí, su vida cambió. (Foto: AFP)

a primera obra que Loic Gouzer le hizo querer hacer lo que hace fue un Basquiat. Era un anuncio de teatro que vio mientras caminaba. Entró y preguntó si podía llevárselo. A partir de ahí, su vida cambió. (Foto: AFP)

AFP

Su nombre ha revolucionado el mundo del arte. No es su técnica, ni la escuela a la que pertenece. Es, mas bien, su forma de negociar. Loic Gouzer es el artífice de que en las subastas o ventas privadas de los últimos años se hayan marcado récords nunca antes vistos.

En el 2015, este subastador nacido en Ginebra ayudó a vender “Les femmes d’Alger”, de Vincent van Gogh, por US$ 180 millones, un precio que estableció un hito en el mercado del arte de ese entonces.

Pero el suizo de 38 años volvió a hacer historia. En noviembre del 2017, en una puja de la casa Christie’s, fue el responsable de que un multimillonario anónimo comprara una obra por US$ 450 millones. Esa es, a la fecha, la mayor cantidad de dinero pagada por un cuadro. Se trataba de “Salvator Mundi”, de Leonardo da Vinci.

La obra

Durante su vida, Da Vinci pintó no más de 20 piezas. “La Gioconda” y “La última cena” figuran entre las más reconocidas. Sin embargo, “Salvator Mundi” tenía una peculiaridad, según los críticos: no es la mejor obra del genio del Renacimiento, pero es la última que quedaba en manos privadas.

Por eso, cuando Christie’s anunció que formaría parte de una nueva subasta, la expectativa se volvió ansiedad. No obstante, eso no fue lo único que sorprendió a los coleccionistas.

El arte de vender

Acude a trabajar en zapatillas, siempre lleva consigo un cigarro electrónico (consejo de su amigo Leonardo DiCaprio) y es director de una ONG con la que busca salvar los océanos, según Esquire.

De hecho, fue mientras buceaba en el Caribe cuando se le ocurrió colocar el cuadro de Da Vinci, un clásico del Renacimiento, en una subasta de arte contemporáneo. ¿Por qué no? “El trabajo de Leonardo influye tanto sobre el arte que está siendo creado hoy como lo hizo en los siglos XV y XVI”, señaló Gouzer en ese momento.

La capacidad de darle la vuelta a las a veces rígidas temáticas de las pujas es uno de los rasgos más característicos de Gouzer, jefe del departamento de Arte Contemporáneo y Posguerra de Christie’s.

“Le sobrevienen estos planes brillantes y creativos que al inicio suenan como una cosa de locos”, cuenta Sandy Heller, consejera de arte del coleccionista ruso Dimitry Rybolovlev, quien poseía la pintura de Da Vinci antes de venderla a Christie’s.

Seguridad

Asimismo, Gouzer es un experto en garantías. Mediante esta técnica, la casa de subastas se compromete con el dueño de una obra a adquirirla por el precio garantizado si es que no encuentra comprador.

El genovés es conocido por ofrecer estos seguros a precios muy altos y arriesgar al máximo, de acuerdo a Esquire. Eso causó que en el 2010 la casa Sotheby’s, para la cual trabaja en ese entonces, lo despidiera para no poner en riesgo las finanzas de la subastadora.

Sin embargo, fue de esa manera que el experto en arte convenció a Rybolovlev de vender el “Salvator Mundi”.

La pieza superó las expectativas de todos y se vendió en cuatro veces más de lo que se había estimado. Pero eso no fue todo. Al final del evento, se lograron ventas por US$ 785 millones por trabajos de Mark Rothko, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, entre otros artistas.

Por último, otro rasgo propio de la personalidad del subastador es su poder de persuasión. O tal vez deba decirse terquedad fanática, según algunos consejeros que han trabajado con él.

Y él lo admite: “No soy bueno cortejando. Voy a hacer tu vida miserable hasta conseguir lo que quiero”, dijo en The New Yorker.

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