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Hoy la tecnología vuelve las citas a ciegas aún más ciegas

En una sociedad que parece inhibir el encuentro con otros, las aplicaciones virtuales se han convertido en una opción cada vez más común para encontrar pareja o ampliar el círculo social. El problema es que nunca se sabe realmente quién es el que está detrás de la pantalla.

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"Aquí se ve de todo", afirma Consuelo Valdés (53), refiriéndose a Tinder, una de las tantas aplicaciones de citas, como Happn o Badoo. En estas plataformas los usuarios crean un perfil con su mejor foto y breve biografía y luego navegan entre los múltiples inscritos con la esperanza de encontrar a quien más calce con los propios intereses. Es la forma de conocer potenciales parejas en este siglo.

"Hay algunos que suben fotos muy sugerentes y buscan solo tener relaciones sexuales, y hay otros más serios. También hay hartos viudos y recién separados que no saben cómo volver a la soltería", dice Consuelo, divorciada hace 18 años. Ella sabe de lo que habla: luego de pensarlo durante un año, decidió atreverse a entrar a la aplicación. Después de haber tenido cinco citas, recién decidió cerrar su cuenta. "Fue una buena experiencia, aunque nunca me gustó mucho esa sensación de estar disponible en un mercado", confiesa Consuelo.

La manera de conocer gente ha cambiado mucho con respecto a hace unos años, afirma Dominique Karahanian, psicóloga y académica de la Universidad Mayor.

"Nos hemos convertido en una sociedad ostracista, donde cada uno anda encerrado en su propio mundo. Caminas por la calle y todos andan mirando el celular, vas a un café y están todos metidos en WhatsApp. Se torna muy difícil conocer gente y estas aplicaciones sirven para hacer un primer contacto", argumenta.

Primeras salidas"Conocí hace un tiempo a un doctor por Badoo. Hablamos un par de veces y un día me pasó a buscar para salir. Cuando se bajó del auto, lo vi y me di cuenta de que medía, a todo reventar, 1.55 metros… Y yo 1.73 ¡Y más encima andaba con tacos! Los dos quedamos un poco en shock , pero después lo tomamos con humor", cuenta Lilian Gil (34). Después de salir con algunos otros candidatos, finalmente tuvo suerte y conoció a través de la app a su pareja, Rodrigo. Reconoce que es bien difícil hacerse la idea sobre alguien guiándose solo por una foto y el chateo a través de una pantalla.

"Finalmente son citas a ciegas, porque no sabes con qué te puedes encontrar cuando decides juntarte en persona. Lo que también es bueno, porque vas sin prejuicios", añade Karahanian.

José Jiménez (27) ha probado suerte en Tinder. "Algunas suben perfiles falsos. Una vez fui a una cita y llegó una persona que no tenía nada que ver con la foto. Estuve una hora y me fui", cuenta.

Una de sus técnicas para conocer mejor a una candidata es llamarla por teléfono. "De la aplicación te pasas a WhatsApp y de ahí la llamas. Según la voz, te puedes hacer una idea de cómo es. Aunque puede que cuando la veas haga un gesto o una mueca que no te guste para nada. Nunca se sabe", dice.

"Conocer gente virtualmente tiene sus riesgos", advierte Lilian. "Creo que lo mejor es juntarse las primeras veces en lugares públicos, como una cafetería o restaurante y ojalá de día", recomienda. "Aunque también depende de cada uno. Una amiga acaba de viajar a Holanda para juntarse por primera vez con un noruego que conoció en Tinder; hasta ahora le ha ido bien".

Consuelo, en cambio, reconoce ser más desconfiada. Por eso cuando le interesaba algún usuario de la aplicación, le preguntaba el nombre completo y lo buscaba en Google. "La primera vez que salí con alguien estaba aterrada. Le avisé a una amiga dónde iba a estar exactamente y le dije que llamara a Carabineros si no sabía nada de mí en dos horas", cuenta riéndose.

La psicóloga enfatiza la importancia de pasar rápidamente del mundo virtual al real. "Puedes dedicar meses a hablar por chat con alguien, llenar el espacio de una pareja y sentirte contento. Pero hay que bajar esa fantasía lo antes posible, porque te puede generar una dependencia con alguien que ni siquiera conoces", advierte la especialista.

El MercurioRed Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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