Cuando se abalanzó sobre su primer proyecto artístico, sus vecinos reunieron firmas para que el municipio le permitiera ocupar un espacio en la calle. Han pasado casi quince años desde aquel día y, hoy sus piezas ostentan un componente social. De formación autodidacta, Jose Carlos Martinat no oculta su predilección por los espacios públicos y las instalaciones monumentales.

¿A qué elemento recurre para plantear una pieza?Dependiendo de la ciudad en la que montaré el proyecto, investigo el espacio y luego lo relaciono con su contexto. Ese es un punto clave.

¿Indaga el tejido social?Básicamente. El componente en mis obras puede ser social o político. No puedo ser indiferente a lo que ocurre y por eso genero cuestionamientos. Es así como intento producir piezas que se relacionen con la realidad.

¿En qué espacios disfruta sobre todo montar sus obras?Creo que cualquiera. Ahora, puedo exponer en una pero me genera cuestionamientos, me parece un espacio muerto, no lo considero (un ambiente) rico en donde pueda encontrar información interesante para crear un proyecto.

¿Rehúye a la idea de exponer en galerías?Los proyectos para galerías son distintos. Cuando me piden una exhibición en galería, suelo posponerla, muchas veces me he negado. No tengo nada en contra de las galerías, pero el espacio no me estimula.

¿En qué medida la galería es necesaria para un artista?Es un soporte. En lo personal, ando bastante enfocado en mis proyectos como para encargarme del lado comercial, por lo menos, ese ámbito no me agrada. Es más fácil si se trabaja con una galería, porque se encarga de eso. Por ello cobra 50%.

Monumentos Vandalizables: Abstracción de poder (2009). El proyecto se circunscribía a la fusión de edificios gubernamentales. Martinat lo rememora cuando se le consulta sobre aquellas obras con contenido social o político. Es que la instalación se dejó a libre disponibilidad del público para que pudiera intervenir ya sea con baldes de pintura, latas de spray o plumones. "Se dejaron mensajes de todo tipo", recuerda el artista, quien montó la pieza en Porto Alegre (Brasil).

¿Es más complicado no tener el respaldo de una?Sé de artistas muy buenos en Lima y que por no tener galería detrás han perdido la oportunidad de vender una obra. Es tonto pero es un sistema que a veces puede funcionar así.

Ya ha estado ferias de la región, ¿cuál es su balance?Hemos tenido suerte. Las son un espacio necesario, aunque no el mejor para ver obras. Hay un exceso de información visual, pero aun así es interesante. La presencia es clave, es una cuestión de mediano o largo plazo, no siempre vas a vender.

¿Cómo observa todo ese circuito en América Latina?Las ferias de México y Brasil siempre han sido las más consolidadas, pero aunque siguen siendo puntos calientes, ahora están comenzando aparecer otras ciudades. Se está diversificando y eso es bueno.

¿Cree que ahora han surgido más espacios para que artistas muestren sus obras?Han aparecido varias galerías comerciales y algunos proyectos alternativos. Creo que ahora es más activo, pero aún hay carencia de apoyo del Estado o de instituciones. Hay más posibilidades pero no deja de ser complicado.

EL DATOManos a la obra. Martinat reconoce que varias de sus producciones son costosas por su nivel de complejidad. En algunos casos, cuenta con especialistas en robótica o mecánica.

HOJA DE VIDANombre: Jose Carlos Martinat.Estudios: Diseño Gráfico.Proyectos en solitario: Ha exhibido en Galeria Leme (São Paulo). Galeria Baginski (Lisboa).