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Pablo Milanés: "En la Cuba revolucionaria hubo campos de concentración"

El músico aseguró que nunca ha contemplado retirarse del mundo musical o realizar alguna pausa prolongada debido a sus problemas de salud.

El último concierto que Pablo Milanés ofreció en Lima fue  ya hace dos años.

El prestigioso músico cubano Pablo Milanés visitará Chile próximamente para realizar tres presentaciones en el vecino país del sur y en medio de estrictos cuidados a su salud luego de someterse a un trasplante de riñón en 2014.

“Yo no me canso. Entre los hábitos que cambié está la alimentación y la bebida. No fumo, nunca lo he hecho, fumé un poco en la juventud. Pero mis problemas eran la alimentación y la bebida, lo que he regulado bastante hasta el punto en que me siento bastante bien”, declaró a La Tercera.

Enfatizó que todo esto conlleva una responsabilidad, ya que el riñón fue donado por su esposa, por lo que en consideración a ella y a sus hijos, es que debe “portarse mejor”.

El músico aseguró que nunca ha contemplado retirarse del mundo musical o realizar alguna pausa prolongada debido a sus problemas de salud.

“Cuando era más joven, cuando tenía treinta y pico de años, dije: ‘cuando llegue a los 50 me voy a retirar’. Hoy tengo 75 y no pienso en lo absoluto en retirarme. Yo no concibo la jubilación. No sé qué soledad, qué tristeza, qué repercusión puede tener en el espíritu humano la jubilación, pero realmente yo no la concibo”, anotó.

Milanés señaló que no es una persona que le gusten los homenajes “por todo lo que trae detrás”.

“La organización, la colaboración en esto y en lo otro, y soy un poco vago para eso. Al contrario de para trabajar, que soy muy trabajador, para ese tipo de cosas soy muy vago. Realmente los rehúyo (a los homenajes)”, dijo.

Inclusive reveló que no quería ir a recibir el Grammy Latino a la Excelencia en 2015, que se le otorgó en Las Vegas (Estados Unidos), pero dos cosas lo convencieron: la amabilidad de los organizadores y los compañeros artistas que iban con él a ese premio.

“No merecían que yo lo rechazara, porque de alguna manera los estaba rechazando a ellos también”, anotó.

¿Ha escuchado reggaetón? Fue una de las preguntas que se le hizo y su respuesta fue un categórico: “No, no me gusta. No sólo por el ritmo, que es muy aburrido; es como una letanía”.

“Esa es la palabra exacta que puedo encontrar. Una letanía que no cambia. Desde lo musical y popular, las canciones deben ser más variadas, debe variar el ritmo, la melodía. Los textos deben ser delicados. No puedes ser grosero al cantar, pensando que las canciones educan, forman un gusto en el sentido popular. El reggaetón carece de todo eso: de gusto, de melodía y de canto también, es una letanía que es insoportable”, puntualizó.

Indicó que las compañías discográficas han explotado el reggaetón pero han formado un público en el mal gusto y una juventud que está cuestionada en estos momentos por mucha gente que sabe lo que es buena música.

Milanés y la política

Al hablar sobre su álbum Renacimiento recordó que su tema “Dulces recuerdos” habla del Partido Comunista en España como una metáfora a lo que pueden ser los partidos comunistas del mundo. “Esa canción tiene el recuerdo y la tristeza de lo que fue y ya no es. Las nostalgias pueden ser tristes y alegres”, añadió.

Entre 1965 y 1967, Milanés tuvo que interrumpir su ascendente carrera artística para ingresar a las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), un campo de concentración donde fue sometido a trabajos forzados y a un rígido adoctrinamiento de parte del régimen de Fidel Castro. Logró escapar y huir hacia La Habana, pero fue encarcelado por desacato.

“Hago muchas entrevistas en Cuba y cuando hablo de la UMAP es como si hablara del diablo, porque es una pena que se lleva dentro, no han podido corregirla ni pedir perdón tampoco por lo que hicieron”, dijo.

Con nostalgia recordaba una época en la que se condenaba a miles de muchachos jóvenes a campos de concentración simplemente porque pensaban libremente, ni siquiera porque pensaban lo contrario, sino porque eran librepensadores y tenían opiniones.

“Fue un asunto muy muy oscuro de la historia de la Cuba revolucionaria: hubo campos de concentración. Fueron 50,000 jóvenes los que estuvieron en los campos de concentración, y entre ellos yo también”, lamentó.

Milanés insistió en considerarse un revolucionario, y aún espera que el gobierno de Cuba le pida perdón pero no obtiene una respuesta positiva.

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