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“Ahora muchos espectadores adquieren sus entradas sin saber a qué obra van”

La figura detrás de La Plaza y Los Productores revela que la orientación consiste en acercarse a espacios no tradicionales. A lo que se suma un plan para retomar provincias.

“Ahora muchos espectadores adquieren sus entradas sin saber a qué obra van”

Teatro La Plaza, Los Productores, Sala de Parto, La Plaza Joven y La Plaza Talleres están enmarcados dentro de una marca paraguas: Asociación Cultural Drama. La institución cuenta con casi 15 años en el mercado y Alexandra Araujo Álvarez, su gerente general, adelanta algunos planes. Uno consiste en salir a espacios públicos, así como retomar las giras al interior.

¿En qué medida ha crecido el número de producciones?En la organización ya hemos pasado de 6 a 24 producciones anuales. Además de manejar uno a cuatro espacios.

¿Qué incluye esa orientación?Este año hemos crecido en espacios incluyendo los no tradicionales. Por eso nos estamos orientando a espacios públicos. La inauguración de Festival Sala de Parto fue en Parque Próceres (Jesús María). Queremos más alcance.

¿Cada una de sus marcas se orienta a un público distinto?Cada una le habla a un púbico en busca de diferentes estímulos. Si alguien busca un musical, se orientará a Los Productores. Si quiere un contenido que conduzca a la reflexión, a La Plaza. A Sala de Parto, si le interesa contar historias.

¿Cómo ha sido posible aumentar las producciones?Tenemos un equipo que conoce al público y convoca proyectos que le dan seguridad al auspiciador. Hoy muchos espectadores adquieren sus entradas sin saber en detalle a qué obra van.

¿Los auspiciadores los respaldan durante todo el año o para cierto paquete de obras?El 90% son anuales. Desde que asumimos proyectos en espacios alternativos y con plazos cortos se suman empresas que entran para esos casos específicos. Además, antes de que una marca entre lo evaluamos.

¿Hay ciertas obras que exigen un mayor presupuesto?Es relativo. El costo se distribuye según el aforo. Mama Mía es carísima, pero se presenta en un teatro de mil butacas, en cambio el costo de las de La Plaza se reparte entre 217. Si lo vemos por espectadores, varía.

¿Qué proporción tienen los reestrenos a lo largo del año?Dentro del espacio de Teatro La Plaza tenemos la política de no reponer. Siempre son producciones nuevas: cuatro al año. Sí podemos reestrenar pero en otros espacios, como La Cautiva en el LUM. Los Productores sí hace reposiciones porque son puestas en escena que tienen un nivel de éxito que el público pide volver a ver.

¿Hay obras que han salido de gira?, ¿de qué depende?Sala de Parto nos permite tener contacto con festivales internacionales. Simón y El Topo probablemente sea la obra que más ha viajado: estuvo en Chile, Argentina, Brasil e Irlanda. La Cautiva se fue a Alemania en febrero. Si el tema es relevante, facilita que pueda ir a otros países.

¿Cómo cubren esos costos?Si bien hemos crecido, muchas veces no tenemos los recursos necesarios, así que solicitamos el apoyo de instituciones privadas y/o públicas. Normalmente procuramos ir a festivales en que nos invitan todo pagado. Nos interesa también ser percibidos como país que exporta teatro.

¿Esperan llegar a provincias?Está dentro de nuestras prioridades para el año 2018. Ya uno de nuestros productores está viajando para reconocer nuevamente espacios.

¿Cómo ha crecido capacidad de convocatoria?En La Plaza hay una limitante: el número de butacas. Un modo de crecer será con más horarios (doble función, en algunos casos); otro, sacando producciones exitosas a escenarios más grandes. Ya nos estamos viendo en esa necesidad.

¿Qué porcentaje suele representar los derechos de autor?Varía mucho. Depende de un montón de factores. Hay proyectos que van de 3% a 17%. No necesariamente los que más pagan son los musicales.

¿Dentro de una obra, qué suele ser lo más costoso: la escenografía, el vestuario, el elenco?En el teatro, no hay denominador común… de repente tienes un proyecto en que el diseñador de luces es el rey u otro en que el vestuario es alucinante. No hay un patrón. Cada obra es única en su composición.

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