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Cine chileno en el diván: gana premios, pero sin conquistar aun su mercado

“Una mujer fantástica” fue la mejor película extranjera en el Óscar. Su triunfo no se debe solo a la producción artística que encierra. ¿Qué hay detrás de un filme fuera de la mirada de su director?

Una mujer fantástica

Una mujer fantástica

Una mujer fantástica, ganadora en los premios Oscar.

Raúl Ortiz Mory
bloquero de cine de gestion.pe

Joel Poblete, crítico de cine y programador del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic), atribuye el triunfo de “Una mujer fantástica” a distintos factores. El primero, la calidad de la película misma, elogiada desde su estreno mundial hace un año en la competencia oficial de la Berlinale.

Pero además de sus méritos artísticos, hay otros factores importantes como la realidad que aborda y la descripción de algo que puede pasar en la sociedad chilena, pero finalmente se vuelve universal. Poblete enfatiza que a eso se le debe sumar el impulso de publicidad y marketing desarrollado por Sony Pictures y el impacto mediático que ha conseguido su protagonista, Daniela Vega.

Leopoldo Muñoz, crítico de cine y realizador chileno, cree que el reconocimiento de la película también se debe a una cuestión coyuntural. Para él, los guionistas Gonzalo Maza y Sebastián Lelio (también director del film) leyeron muy bien el pulso contemporáneo, lo cual lejos de ser oportunista parece una lúcida capacidad de observación respecto a las urgencias sociales.

“Lelio también ha demostrado con sus imágenes un extraordinario talento y sensibilidad. Es una película de ambición popular vestida de un barroquismo exquisito. Todos esos detalles, y más, probablemente, fueron decisivos para la Academia”.

Cine chileno: Cambios y desafíos
Poblete no duda al decir que el cine de su país ha crecido mucho en las últimas dos décadas. Los nuevos métodos de producción y distribución han ayudado mucho. También la recepción a nivel internacional, como demuestran los elogios en diversas latitudes, los premios importantes y la selección en festivales como Berlín y Venecia, algo casi impensado hace 30 o 40 años.

“Ha sido fundamental el surgimiento de nuevas generaciones de realizadores talentosos, creativos y dispuestos a abordar distintas realidades y temáticas, Esto, a la vez ayuda a que se hagan películas de distintos géneros y estilos”.

A juicio de Poblete, todavía faltan muchas cosas para hablar de un verdadero avance del sector. Remarca que es necesario tener una Ley de Cine y saluda que existan fondos audiovisuales a los que se puede postular para desarrollar y realizar proyectos, pero es insuficiente, más allá de que instituciones como la Cancillería, Pro Chile y Cinema Chile ayuden en difusión.

A su turno, Muñoz agrega que en los últimos años, el cine chileno ha producido mayor cantidad de películas, buena parte de ellas interesantes y competitivas a nivel internacional donde se nota una búsqueda de identidad que en retrospectiva da cuenta de lo que significa ser chileno.

“Además de esa fértil producción en ficción, el documentalismo resulta el baluarte de la experimentación audiovisual, en especial el realizado por mujeres. A todo ese panorama es inevitable agregar que también se realiza un cine con afán mainstream, basado en comedias de enfoque televisivo”.

Muñoz precisa que el desafío del cine chileno está en entusiasmar al consumo interno. Para eso se requieren nuevos relatos que logren la complicidad con el gran público y escapar de los dictámenes estéticos y narrativos de los festivales europeos y sus fondos, pues ese interés en algún momento mudará a otra región del planeta.

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