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‘Big Tech’ necesitan leyes estrictas, no una división

La preocupación por las violaciones de Facebook Inc. de la privacidad de los usuarios y la complicidad en las triquiñuelas electorales de 2016 han hecho que muchas personas estén molestas con el gigante de las redes sociales.

Big Tech

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por Noah Smith

Una nueva idea se ha puesto de moda: dividir las grandes empresas de tecnología, las llamadas “Big Tech”. La lista de personas que piden acciones antimonopolio contra Amazon, Facebook, Google, Apple y otras gigantes tecnológicas está creciendo.

El profesor de marketing de la Universidad de Nueva York Scott Galloway lidera la iniciativa, argumentando que el tamaño y la disrupción tecnológica de estas empresas han causado una serie de males sociales, desde la evasión fiscal hasta la destrucción del empleo y la interferencia electoral.

La idea surge en un momento en que la ira, y el temor, por las gigantes tecnológicas está aumentando. La preocupación por las violaciones de Facebook Inc. de la privacidad de los usuarios y la complicidad en las triquiñuelas electorales de 2016 han hecho que muchas personas estén molestas con el gigante de las redes sociales.

Alphabet Inc. (Google), que probablemente sabe incluso más sobre usuarios que Facebook, posiblemente podría hacer mucho más para violar la privacidad si quisiera. El cierre de muchas tiendas minoristas ha llevado a muchos a temer que Amazon.com Inc. realmente se convertirá en "la tienda de todo", con todo el poder de fijación de precios que eso conlleva.

Por otra parte, las grandes empresas tecnológicas se han convertido en el foco de las preocupaciones más generales sobre los efectos económicos de la tecnología de la información. Además de las preocupaciones de privacidad, las personas temen que esa automatización las vuelva obsoletas.

Mientras tanto, las gigantes tecnológicas han hecho que algunas personas, como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, sean fabulosamente ricas, aun cuando los salarios se han estancado en todo el país.

Y una disminución en el número de empresas nuevas ha llevado a muchos a preguntarse si la propiedad empresarial se está convirtiendo en un asunto en que el ganador se queda con todo. Las Big Tech ahora dominan la lista de las empresas más valiosas del país.

La mayoría de estas preocupaciones son perfectamente legítimas. Y en algunos casos, las grandes compañías tecnológicas son el objetivo adecuado. Pero aplicar el marco antimonopolio tradicional a las Big Tech es difícil, debido a las particularidades del negocio de la tecnología. Así como la "regulación" se ha convertido en una mala palabra en algunos círculos, probablemente sea una alternativa mucho mejor.

La primera razón por la cual dividir las Big Tech no ayudaría es por lo que se conoce como efectos de red. Facebook domina el mercado de medios sociales porque todos quieren estar en la misma red social que están los demás.

Imagine que hay cuatro clones de Facebook en lugar de uno, cada uno con una cuarta parte de las personas que ahora usan el sitio. Todos tendrían que tener cuatro diferentes cuentas, o estar desconectados de algunos de sus amigos. Finalmente, todos migrarían a uno de los cuatro Facebook bebés, y los otros desaparecerían, restaurando al gran Facebook original.

Por supuesto, Facebook podría verse obligado a separar Instagram, WhatsApp y otros productos de redes sociales que posee que no compiten directamente con su red social principal. Pero muy pocos de los males atribuidos a Facebook implican colaboración o datos compartidos entre las redes de Facebook e Instagram, o entre Instagram y WhatsApp, por lo que no está claro qué efecto positivo tendría esto.

O por ejemplo Amazon, se puede dividir en múltiples minoristas en línea: uno para libros, otro para artículos para el hogar, etc. Después de eso, presumiblemente, los Amazon bebés intentarían moverse hacia los segmentos de productos de los demás. Ya que para los compradores en línea tiene sentido tener un lugar único para comprar, a la larga optarían solo por uno de los Amazon bebés y lo convertirían nuevamente en una tienda de todo.

De las grandes compañías de tecnología, quizás solo Apple no depende de un fuerte efecto de red y, en cambio, obtiene sus ganancias por la calidad y el prestigio de marca de sus productos.

Pero, para empezar, hay muy pocas razones para dividir Apple. Los precios de los IPhone son altos no por falta de competencia - hay muchos teléfonos móviles geniales y que cuestan menos-, sino porque muchas personas están dispuestas a pagar mucho por una marca de calidad superior.

Colocar a Apple junto al resto de las grandes compañías tecnológicas muestra que el argumento antimonopolio surge en parte del deseo reflexivo de destruir a cualquier empresa que parezca grande y poderosa.

En cuanto a las preocupaciones por la privacidad de los datos, no se resolverán con soluciones antimonopolio y fácilmente podrían empeorar. El problema no es el tamaño de la compañía que tiene sus datos, es lo que la compañía elige hacer con esa información.

Parece bastante posible que la fragmentación de las Big Tech haga que las personas utilicen más servicios en línea de recopilación de datos en general, lo que solo aumentaría el número de empresas con la capacidad y el incentivo para vender sus datos personales.

La automatización, por su parte, no se ralentizará sustancialmente dividiendo a las gigantes tecnológicas. Sí, Google y otros están invirtiendo dinero en vehículos autónomos y aprendizaje automático.

Pero sin las Big Tech que los contraten, los investigadores simplemente comenzarán sus propias empresas o irán a laboratorios universitarios. El antimonopolio no es una buena forma de disminuir el ritmo del cambio tecnológico, incluso si hacerlo fuera recomendable.

Entonces, el antimonopolio es una mala herramienta para resolver los problemas que plantea la industria de la tecnología en este momento. Una mejor alternativa es la regulación. Las preocupaciones de privacidad se pueden abordar mediante la promulgación de leyes nacionales estrictas, detalladas e integrales sobre la confidencialidad de los datos, y mediante el estricto cumplimiento de esas leyes.

Las preocupaciones sobre la automatización son exageradas, pero si llegan a concretarse, se abordan mejor con subsidios salariales y un fondo de riqueza social. Si las grandes empresas de tecnología utilizan el poder del mercado local para mantener bajos los salarios de los trabajadores mal pagados, las alzas en el salario mínimo serán la solución apropiada.

Por supuesto, esto podría cambiar. Si Amazon se vuelve más dominante y aumenta los precios al consumidor, o si las Big Tech se vuelven tan grandes y poderosas que comienzan a mantener presionados los salarios de los trabajadores en todo el país, será hora de comenzar a considerar el antimonopolio. Pero en este momento, no es el camino correcto.

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