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Siete innovaciones tecnológicas para una longevidad saludable

FOTOS | Robots, relojes inteligentes y otros "wearables" permiten controlar signos vitales, la toma de medicamento, determinar la ubicación de las personas y satisfacer otras necesidades.

Fotos | Desde la segunda mitad del Siglo XX se ha producido un incremento de la esperanza de vida de la población y una disminución de la tasa de fecundidad. Como consecuencia, la proporción de personas mayores de 60 años ha aumentado más rápido que cualquier otro grupo de edad en casi todos los países del mundo, recuerda Graciela Risco de Domínguez, rectora de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) y fundadora de la Facultad de Ciencias de la Salud.

"Se ha producido el envejecimiento de la población, que seguirá incrementándose en el Siglo XXI. Así, el gran reto es lograr una población de adultos mayores saludables y productivos evitando tener una alta proporción de personas económicamente dependientes”, comenta.

Además, a la vejez, al deterioro fisiológico se añade la alta incidencia de enfermedades crónicas no trasmisibles, como cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, cáncer, diabetes, enfermedades osteoarticulares y mentales, entre otras.

“Muchas de estas enfermedades pueden prevenirse llevando una vida saludable,alimentación sana, ejercicio físico, vacunas y otras medidas preventivas, además que deben ser detectadas y tratadas a tiempo para reducir al mínimo sus consecuencias. Por otro lado, las personas que padezcan una enfermedad avanzada necesitarán cuidados adecuados de forma prolongada”, señala.

De esta manera, la rectora de la UTP recuerda que las innovaciones tecnológicas en salud orientadas a los adultos mayores cobran gran importancia, tanto en la prevención como en la detección temprana y en el tratamiento de estas enfermedades crónicas, en especial las tecnologías digitales por su gran difusión e impacto.

Entre ellas destaca los "wearables" con sensores que portan las personas y que conectados a un teléfono inteligente permiten captar indicadores de riesgo como pulso, presión arterial y actividad física; y las redes sociales y los teléfonos inteligentes, que conectan a las personas mayores y evitan el aislamiento, la depresión y el deterioro mental.

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