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The Economist: Toyota toma un camino sinuoso hacia vehículos autónomos

El enfoque del gigante japonés parece más sensato después de la tragedia del vehículo autónomo de Uber.

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Ayudar a los conductores mayores es una preocupación particular en el mercado doméstico de Toyota, donde más de una cuarta parte de las personas tiene más de 65 años. (Foto: Getty)

La flota de vehículos autónomos de Uber ha estado sin moverse desde que uno de sus automóviles sin conductor golpeó y mató a una mujer en Tempe, Arizona en marzo. Esa muerte puso de relieve una vez más la prisa de la industria para desarrollar autos sin conductor. Waymo, una compañía hermana de Google, planea lanzar un servicio robotaxi en Arizona este año.

General Motors dice que lanzará un servicio de taxi totalmente autónomo, usando automóviles sin volante o pedales, en una ciudad estadounidense en el 2019. Volkswagen pondrá a disposición vehículos autónomos a través de su nuevo servicio de transporte, Moia, en el 2021. Ford dice que para entonces también habrá autos completamente autónomos que se produzcan en masa.

Pero no todos los fabricantes de automóviles van a la misma velocidad. Toyota, una de las tres únicas compañías automotrices que vende más de 10 millones de vehículos al año, no ha manifestado compromisos equivalentes. En cambio, la firma japonesa se concentra en usar la inteligencia artificial (IA) y la automatización para hacer que los autos convencionales sean más seguros y más agradables de conducir.

El objetivo inmediato es extender la edad a la que es seguro que las personas mayores manejen por sí mismas, utilizando una tecnología que pueda detectar sus errores. El software que procesa los datos de cámaras a bordo y unidades de radar estará atento a las colisiones inminentes y tratará de detener el automóvil antes del impacto, o corregirá el lento desvío fuera de carril de un conductor cansado. Otro software guiará el automóvil con tráfico lento, de modo que los conductores puedan relajarse.

Ayudar a los conductores mayores es una preocupación particular en el mercado doméstico de Toyota, donde más de una cuarta parte de las personas tiene más de 65 años. Pero los problemas demográficos similares están llegando a otros lugares. "Imagine un automóvil, un día, que sea tan bueno que nunca será responsable de un choque, sin importar lo que haga el conductor", dice Gill Pratt, director ejecutivo del Toyota Research Institute (TRI), el centro de investigación del fabricante de automóviles en Silicon Valley.

Este enfoque incremental no necesariamente dejará atrás a Toyota. Como mostró el accidente de Uber, la conducción completamente automatizada es difícil y progresa lentamente, a pesar de los miles de millones que se invierten. Rodney Brooks, un especialista en robótica que forma parte de la junta asesora del TRI, predijo recientemente que ningún servicio de robotaxi irrestricto llegaría a una gran ciudad estadounidense hasta el 2032.

La cautela de Toyota puede permitirle evitar oleadas de publicidad autodestructiva y decepción, mientras le da las herramientas para desarrollar automóviles totalmente autónomos en el futuro.

Un enfoque más lento también permite a Toyota aumentar el alto costo de recopilar datos de conducción en su actual negocio. Antes de que sus automóviles puedan conducir en un área en particular, las firmas de robotaxi deben trazar un mapa con exquisito detalle, de forma manual y a un alto costo, mediante el mapeo de automóviles alrededor del área que desean prestar servicios. Esos datos valiosos se utilizan para enseñar algoritmos de IA sobre el comportamiento humano en el área, así como sobre los diseños de caminos.

Toyota planea recopilar datos similares a bajo precio a través de su flota de automóviles impulsados por los consumidores (para el año 2025 esto contará con unos 50 millones de automóviles). Las cámaras y radares orientados hacia el exterior, que ahora se están instalando en todos sus automóviles nuevos para hacerlos más seguros, también recopilarán datos a bordo que se pueden utilizar para capacitar a un software de conducción totalmente autónomo.

La información recopilada a una escala tan grande permitirá que la IA de Toyota aprenda a manejar eventos de tráfico que son extremadamente inusuales, del tipo que las firmas de robotaxi que recopilan datos en cantidades menores nunca podrán ver.

Sin embargo, la falta de sensores "lidar" (detección de luz y rango) en los automóviles Toyota podría ser un obstáculo. Lidar funciona emitiendo pulsos de luz láser y observando sus reflejos, construyendo así un mapa preciso en 3D del entorno, esencial para la capacitación del software de manejo automático actual, ya que el video y el radar no capturan el entorno con suficiente detalle.

Las firmas de robotaxi recopilan datos lidar en cada parcela de ciudad en la que despliegan sus automóviles, pero Toyota no podrá, en el futuro previsible, poder hacerlo. La empresa necesitará encontrar una manera de agregar costosos sensores lidar a los autos que vende, o de avanzar su software de aprendizaje automático hasta el punto en que pueda aprender a conducir sin él.

Toyota también necesita asegurarse de que todos los autos que vende tengan conexión a internet para transmitir datos en tiempo real. Una nueva filial, Toyota Connected, apunta a eso para el 2020 en los dos mercados principales de la empresa, Estados Unidos y Japón.

Todo esto se suma a una apuesta que la escala masiva y la paciencia pueden vencer siendo las primeras en salir al mercado. Toyota no está persiguiendo el sueño robotaxi directamente. Sin embargo, puede terminar en el lugar correcto en el momento adecuado y con los datos relevantes para cobrar.

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