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The Economist: Se debe promover los drones y proteger a las personas

Regulaciones más estrictas no obstaculizarán a los alborotadores.

Cuando los drones civiles se convierten en amenaza

Cuando los drones civiles se convierten en amenaza ( Video: AFP)

Al igual que con otras tecnologías de doble uso, la tarea de los reguladores es fomentar los buenos usos de los drones y prevenir los malos. ( Video: AFP)

Unos salvavidas australianos estaban probando un drone para detectar tiburones en una playa de Nueva Gales del Sur el año pasado cuando vieron a dos jóvenes que luchaban por nadar en el violento oleaje. De inmediato, enviaron un drone para lanzarles una cápsula inflable y así estas personas pudieron llegar a la costa de manera segura.

Esos drones civiles son salvadores que han ayudado a rescatar a montañistas y personas atrapadas por desastres naturales. Llevan suministros médicos de emergencia y órganos para trasplante. Aparte de salvar vidas, los drones civiles se están convirtiendo en un buen negocio. El banco Goldman Sachs estima que el mercado tendrá un valor de US$ 100,000 millones para el 2020 en áreas tales como topografía, seguridad y entregas a domicilio.

El problema es que los drones (o aviones no tripulados) también ponen en peligro vidas humanas y causan interrupciones, como lo hicieron el 22 de enero, cuando el aeropuerto de Newark, cerca de Nueva York, fue cerrado brevemente después de que un drone fue divisado cerca del lugar. Los avistamientos de drones en el aeropuerto de Gatwick, cerca de Londres, obligaron a cerrarlo durante 36 horas justo antes de Navidad. Tres semanas después, un avión no tripulado causó el cierre de Heathrow, el tercer aeropuerto más transitado del mundo, durante una hora. Estos fueron apenas los primeros incidentes de este tipo.

El aeropuerto Arlanda de Estocolmo suspendió vuelos en el 2017 después de detectar un drone. Los pilotos frecuentemente reportan incidentes. Debido a que contienen piezas metálicas y baterías de iones de litio potencialmente explosivas, los drones pueden dañar gravemente una aeronave en una colisión. También se utilizan para enviar cosas de contrabando a través de las fronteras y en las cárceles. En Yemen, los rebeldes Houthi recientemente usaron un drone para atacar la tribuna principal en un desfile militar, matando a seis soldados según la prensa.

Al igual que con otras tecnologías de doble uso, la tarea de los reguladores es fomentar los buenos usos de los drones y prevenir los malos. La tensión entre esos objetivos puede conducir a impulsos contradictorios. El FBI advirtió recientemente que la amenaza a Estados Unidos por ataques de drones es cada vez mayor.

La Administración Federal de Aviación, mientras tanto, está comenzando a permitir que algunos drones sean dirigidos más allá del alcance visual de sus operadores, lo que aumentaría considerablemente su uso comercial. Pero a algunos en la industria de la aviación les preocupa que hasta que los drones puedan incorporarse al sistema de control de tráfico aéreo, la flexibilización de las restricciones de seguridad podría aumentar la probabilidad de accidentes.

Las normas son necesarias para garantizar que los drones sean seguros, y muchos países ahora tienen leyes de este tipo. En general, los operadores profesionales y aficionados los respetarán, ya que no querrán que se les revoque su permiso de vuelo o que se confisquen sus equipos; mientras que severas penalizaciones y una mejor información pueden mantener bajo control a los usuarios irresponsables.

Los fabricantes pueden poner salvaguardas en los sistemas de navegación digital de sus drones para evitar volar demasiado alto o muy cerca de sitios sensibles como aeropuertos.

Pero sería un error apilar reglas sobre la industria para enfrentar a usuarios malintencionados, quienes simplemente las ignorarán. Los alborotadores simplemente no registrarán sus drones. Evitarán las contramedidas manipulando los sistemas de seguridad o construyendo sus propias máquinas a partir de piezas disponibles.

En lugar de envolver la industria de los drones en burocracia, las fuerzas de seguridad deben enfrentar directamente a los operadores deshonestos. El primer tip es identificar las amenazas rápidamente. La mejor apuesta, ya utilizada por algunos aeropuertos, es un radar tridimensional, que, a diferencia del radar de aeródromo estándar, puede rastrear a un dron que vuela a varios kilómetros de distancia. Esto puede ayudar a los aeropuertos a detectar si tienen un problema, identificar la fuente de la amenaza y, lo más importante, determinar rápidamente cuándo es seguro reanudar los vuelos.

Una vez que un drone no deseado ha sido visto, debe ser deshabilitado y forzado a bajar. Esto viene con riesgos. Los sistemas militares pueden no ser adecuados para proteger un gran evento público o un transitado aeropuerto rodeado de áreas residenciales. Disparar balas, misiles o láseres conlleva el riesgo de que un drone descontrolado se estrelle contra un lugar público.

Por lo tanto, un mejor enfoque es intentar una "inutilización", mediante el bloqueo de la señal, que puede forzar a un drone a aterrizar o tomar el control de forma remota. Sin embargo, la interferencia de la señal debe ser cuidadosa para garantizar que los instrumentos de los aviones y los sistemas de radio y navegación en los aeropuertos no se vean afectados.

La inversión en sistemas contra drones está ayudando a superar algunas de estas deficiencias. Se pueden agregar otras contramedidas a medida que surjan otras mejores. Pero es inevitable una carrera tecnológica entre operadores malvados de drones y las fuerzas de la ley y el orden. A medida que avanzan las contramedidas, los reguladores deben recordar que su trabajo es poner trabas a los malos usuarios sin socavar los muchos usos beneficiosos de los drones.

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