Las empresas de Internet de China están de enhorabuena. Celebran el con espléndidas fiestas y regalos para sus empleados, incluidos coches, viajes y generosos pagos en efectivo.

Las compañías, desde gigantes como Baidu a firmas más pequeñas como Cheetah Mobile, están dando así las gracias a sus empleados e intentando que estén contentos por la fuerte competencia que hay en el país por contratar perfiles cualificados.

«Las galas anuales se han vuelto la mejor prueba de la fortaleza de las compañías de Internet chinas», dice Ed Zheng, de la firma de búsqueda de ejecutivos Korn Ferry.

Y es que mientras la industria tecnológica festeja, las empresas estatales han optado por la austeridad. Las fiestas y los banquetes están prohibidos.

Las celebraciones anuales del sector tecnológico se llevaron a cabo antes de Año Nuevo –que se celebró el pasado jueves–. La fiesta de Baidu de este año se hizo en el Pabellón de la Capital en Pekín, con capacidad para 18.000 personas.

Los que consiguieron un sitio disfrutaron de bailarinas y modelos en ropa interior, pero el plato fuerte fueron las presentaciones de los principales ejecutivos de la empresa.

Su fundador, Robin Li, tocó la batería y cantó vestido como un soldado de terracota. La directora financiera, Jennifer Li, cantó Let It Go, la balada de la película de Disney Frozen: Una aventura congelada, con un vestido de lentejuelas azules y rodeada de niños disfrazados de muñecos de nieve y hadas.

«La cultura de Internet trata de no tomarse en serio a uno mismo», explicó Jennifer Li. La compañía tenía un blog en la red social china Weibo y retransmitió en directo la fiesta.

Por su parte, los 10 mejores empleados de Cheetah Mobile llegaron a la fiesta de la compañía en todoterrenos BMW X1 blancos que acababan de recibir como premio.

Los ganadores fueron recibidos con una alfombra roja: los hombres, acompañados por mujeres jóvenes; y la única directiva, por varios hombres. Su entrada fue retransmitida en directo a los casi 2.000 empleados que había.

«Nuestros empleados, que han pasado la mayor parte de su tiempo frente a pantallas de ordenador, aprecian este clima de celebración», afirma Sheng Fu, presidente ejecutivo de Cheetah Mobile, empresa de software de seguridad y navegación móvil.

«Se trata de mostrar la fortaleza de nuestra compañía y hacer que los empleados se enorgullezcan».

Además de los BMW, los empleados más productivos de Cheetah han recibido bonificaciones anuales equivalentes a ocho meses de sueldo y acciones de la empresa. Además, han sido premiados con viajes pagados a Silicon Valley y vacaciones en estaciones de esquí para «ampliar sus horizontes y animarlos a ser más audaces».

«Mucha gente pregunta si estamos contratando después de ver las fotos de la gala anual publicadas en redes sociales», señala Wang Gang, portavoz de Cheetah Mobile.

Las bonificaciones en Baidu batieron un récord este año y un empleado recibió el equivalente al salario de 50 meses. Los chinos tradicionalmente regalan efectivo en sobres rojos por el Año Nuevo y los ejecutivos de las principales firmas tecnológicas tratan de superarse unos a otros.

Richard Liu, fundador de la empresa de ecommerce JD.com, cantó en la cena anual de la empresa vistiendo una bufanda escarlata y repartió un millón de yuanes (unos 160.000 dólares) en efectivo a 50 ganadores de un sorteo.

Pero no todas las empresas han sido tan generosas. Qihoo 360 Technology, cuya acción perdió la mitad de su valor el año pasado, canceló su gala anual. En su lugar, llevó a cabo celebraciones de menor perfil en diferentes divisiones y dio pequeños regalos.

Las fiestas de Año Nuevo de las multinacionales también han sido modestas. Un gerente de IBM lamentó que el mayor premio de la fiesta de la empresa en Shanghái fuera un sofá.

Hasta hace unos años, el gigante tecnológico estadounidense regalaba viajes para familias, pero redujo los premios para recortar costes.

«Las compañías chinas han conseguido quitarle el talento a las más populares de Silicon Valley debido a que ofrecen un mayor potencial de crecimiento y bonificaciones generosas», opina Nina Xiao, de Radford de Aon Hewitt.

Ella asesora a multinacionales sobre la compensación que se debe dar en China. «Es muy difícil que las igualen», dijo.

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