Desde su lanzamiento, se transformó en una de las aplicaciones más descargadas en Estados Unidos, Australia y ciertas zonas de Asia, los únicos lugares donde hasta ahora se encuentra disponible.

Según el diario El Mercurio, el juego, que a través de realidad aumentada invita a encontrar y capturar pokemones por alrededor de una ciudad real, significó además un alza en las acciones de Nintendo, que es dueño de la franquicia.

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Pero aunque todo parecía ir bien, hace algunos días la empresa recibió un golpe y es que el bloguero estadounidense Adam Reeve publicó que Pokémon Go tenía acceso total a la cuenta Gmail de sus usuarios en sistemas iOS, es decir, aquellos que descargan la aplicación en un iPhone o un iPad.

Sin que las personas entregaran autorización, la compañía podía "leer correos, enviarlos a nombre de otros, borrar archivos almacenados, revisar historiales y acceder a fotos privadas", escribió Reeve a través de su sitio web.

Tras la denuncia, Niantic, la empresa encargada del desarrollo del juego, publicó que el sistema solo accede a información básica del perfil de sus usuarios, pero que revisarían por qué se indicaba aquello.

A las pocas horas, publicaron una actualización en la tienda App Store que permitió resolver el problema.