(Bloomberg: Gadfly).- Lanzar de comunicación al espacio es intrínsecamente arriesgado. Se ata un pedazo de metal con un complejo trabajo de ingeniería que puede valer hasta US$200 millones a un cohete ardiente y se reza porque alcance la órbita esperada.

No es de extrañar que los inversores contengan el aliento los días de lanzamiento. El año pasado, dos fracasos espectaculares, uno de ellos en la de Elon Musk, no ayudaron a ganar confianza. Sin embargo, vale la pena superar el miedo. Más del 90 por ciento de los lanzamientos tiene éxito, según estimativas de operadores y compañías de seguros.

De hecho, si se lo analiza con más detenimiento, parece que a las acciones de los fabricantes de satélites les va relativamente bien cerca de las fechas de lanzamiento, según un enigmático análisis de Andrew De Gasperi, de Macquarie.

Como la liquidación de acciones de fabricantes de satélites ocurrida tras la explosión de SpaceX despertó su curiosidad, De Gasperi calculó las cifras de 23 lanzamientos realizados por seis empresas a lo largo de cinco años. Resulta que los operadores presentan rendimientos superiores a los de sus respectivos índices por un promedio de 4 a 5 por ciento cerca de la fecha de lanzamiento, independientemente del período de espera.

Como el calendario de lanzamientos viene cargado para el resto de este año y el año que viene, De Gaspari tendrá muchas oportunidades para comprobar su teoría.

Además, hay otra peculiaridad interesante en cuanto al rendimiento cerca de un lanzamiento. A veces, los operadores lanzan redes de satélites, conocidas como "constelaciones", para cubrir el planeta. Alrededor del lanzamiento del segundo o el tercer satélite de esas redes, sus acciones tienden a superar el rendimiento del índice por dos dígitos. Parece que el mercado podría estar contabilizando un riesgo excesivo en los precios.

Nuevamente, como la estadounidense Iridium armará una nueva constelación, pronto tendremos más datos para poner a prueba esa idea.

Por supuesto, las operadoras de satélites lidian con inquietudes más profundas sobre su modelo de negocios. La industria, famosa desde hace tiempo por sus márgenes de ganancias amplios y sus flujos de caja fuertes, atraviesa un período de crecimiento más lento provocado por el exceso de capacidad y la merma de precios. Se debate si esto es temporario o la competencia y la nueva tecnología implican una reconfiguración permanente. Las acciones de Eutelsat cayeron 35 por ciento desde que la empresa advirtió acerca de sus ganancias en mayo y arrastraron a las de algunos competidores.

De cualquier manera, por ahora toda buena noticia es bienvenida. Si los lanzamientos de cohetes conllevan menos riesgos de lo que se temía, se trata de algo que da mucho empuje.

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de Bloomberg ni la de sus propietarios.

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