Televisores personalizados, pulseras que miden el ritmo cardiaco y cuentan las calorías, refrigeradores con notificaciones y un largo etcétera, son parte del creciente mercado de que cada día gana más adeptos.

Si bien fueron diseñados para simplificar lar rutina de las personas, existe una gran vulnerabilidad de estos productos en cuanto a la seguridad de sus conexiones digitales. Los han abierto un debate acerca de que tan expuesta puede estar una persona que tiene un electrodoméstico inteligente en casa.

Fácil accesoMuchos de estos productos pueden ser una vía de fácil acceso para los cibercriminales. «Desde hace unos años, casi todo tiene una dirección IP y está conectado a la red. La seguridad de internet es cada vez más vulnerable ya que cuantos más dispositivos estén conectados, más puertas de acceso tienen los cibercriminales para lanzar sus ataques», advierten los expertos de la compañía de seguridad .

Las empresas líderes en tecnología se concentran en desarrollar sistemas operativos que puedan proteger los datos y privacidad del usuario. Sin embargo, estas medidas son tomadas para ordenadores, tablets y celulares en su mayoría, más no para los electrodomésticos que pueden conectarse a la red.

«Las personas que diseñan los sistemas operativos y software en Apple, Google o Microsoft siempre tienen en cuenta la seguridad, a pesar de que reciben múltiples críticas sobre las vulnerabilidades y los exploits que aparecen en sus productos. Sin embargo, esto no se produce en el resto de dispositivos que pueden conectarse a la red como bombas de insulina, electrodomésticos, coches, aviones comerciales, electrodomésticos. Todos ellos son vulnerables ante cualquier tipo de ciberataque y nadie está diseñando soluciones de seguridad específicas para ellos por lo que la barrera entre el dispositivo y el malware es inexistente», explican los analistas.

La conectividad a la que las personas se están acostumbrando se extiende a su hogar. Hoy en día existe una variedad de productos que pueden controlarse desde el celular o desde la computadora sin tener la seguridad necesaria. Esto origina una amplia puerta para los ataques de los cibercriminales, pues los aparatos tienden a monitorear y controlar las actividades de las personas.

«Estamos en un punto de crisis con respecto a la seguridad de los sistemas integrados. Estos ordenadores integrados están plagados de vulnerabilidades y no hay buena manera de arreglarlos», escribe Bruce Schneier en la revista .

"El dato":https://www.abc.es/tecnologia/informatica-hardware/20140307/abci-internet-cosas-seguridad-wearables-201403071726.html

El primer ataque a este tipo de dispositivos tuvo lugar a finales del año 2011 en la Cámara de Comercio de EE.UU. Un termostato en un edificio del Capitolio se comunicaba con una dirección IP procedente de China. Los empleados admitieron que los cibercriminales habían robado correos electrónicos, notas sobre reuniones y documentos mercantiles.