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Washington Post sobre crisis en Perú: Vacar al presidente PPK haría más daño que bien

Habiendo sido elegido de manera justa, Kuczynski sería derrocado por iniciativa de una derrotada oponente por razones difusas después de un proceso de una semana, según la editorial del diario estadounidense.

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Si bien Kuczynski ha manejado mal el asunto de Odebrecht, su remoción solo haría más daño a la democracia peruana, según TWP.

Reuters

El escándalo de corrupción que ha perturbado la gobernabilidad en Brasil durante casi cuatro años se ha ido extendiendo lentamente por América Latina, gracias a las confesiones de una empresa constructora que pagó cientos de millones de dólares en sobornos en más de una docena de países.

El vicepresidente de Ecuador fue sentenciado a seis años de prisión la semana pasada por aceptar pagos de la compañía constructora Odebrecht, y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha sido acusado por un funcionario de la empresa de aceptar contribuciones de campaña a cambio de contratos.

Sin embargo, en ningún lado el daño ha sido mayor que en el Perú, donde dos expresidentes han sido acusados por la justicia local, y un tercero puede ser destituido de su cargo esta semana. Lo que empeora el problema es que al presidente Pedro Pablo Kuczynski, blanco de un proceso de vacancia liderado por la oposición para este jueves, no se le ha demostrado ser culpable de ningún delito, aparte de engañar al público.

No cabe duda de que la frágil democracia del Perú fue penetrada y corrompida por Odebrecht, que admitió en un acuerdo del 2016 con el Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó US$ 29 millones en sobornos en el país andino. Pero la compañía dice que no realizó pagos ilegales a Kuczynski, un ex banquero de Wall Street que asumió el cargo hace 16 meses basado en una campaña contra la corrupción. En cambio, la firma brasileña pagó unos US$ 4.8 millones a dos empresas de consultoría propiedad de Kuczynski o un socio cercano en el transcurso de una década.

Kuczynski, que ejerció cargos públicos en un gobierno anterior durante algunos de los contratos, dijo que se había abstenido de participar en ellos y que no sabía nada del trabajo. PPK admitió haber estado involucrado en una sola transacción, para una consultoría en un proyecto de irrigación, mientras estaba fuera del cargo público. 

No hay evidencia de que aceptó sobornos o fondos para campaña a cambio de contratos públicos, una acusación que sí enfrentan los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala. No obstante, Kuczynski hizo declaraciones engañosas, negando hasta la semana pasada que tuviera alguna conexión con Odebrecht.

Eso ha sido aprovechado por la lideresa populista que derrotó en las elecciones del 2016, Keiko Fujimori, quien se encuentra bajo investigación por recibir dinero de Odebrecht. La semana pasada, la Sra. Fujimori inició una moción de vacancia contra el Sr. Kuczynski por "incapacidad moral permanente", una acusación que no requiere una demostración tangible de delito, y mucho menos un juicio.

Con 71 escaños en el parlamento de 130 miembros, Keiko Fujimori reunió fácilmente los votos necesarios para ordenar una votación en torno a la destitución de Kuczynski, que solo controla 18 escaños parlamentarios.

Si bien Kuczynski ha manejado mal el asunto de Odebrecht, su remoción solo haría más daño a la democracia peruana. Habiendo sido elegido de manera justa, sería derrocado por iniciativa de su derrotada oponente por razones difusas después de un proceso de una semana.

La constitución dice que su mandato debe ser completado por uno de sus dos vicepresidentes. Pero Fujimori, quien ya orquestó la destitución de tres ministros del gabinete y apunta a varios jueces de la Corte Suprema, parece decidida a desmantelar el gobierno pieza por pieza. Eso no es luchar contra la corrupción; es abuso de poder.

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