Caracas (Reuters).- La oposición venezolana acusa a las instituciones estatales de intimidación y amenazas de despido a funcionarios críticos con el presidente , después de una disputada elección que generó una oleada de violentas protestas.

Los adversarios del Gobierno están indignados por dos grabaciones que parecen mostrar a altos funcionarios prometiendo despedir a trabajadores que apoyen el líder opositor , quien perdió por un estrecho margen la elección para suceder al fallecido presidente socialista Hugo Chávez.

El Ejecutivo lo niega y responsabiliza a Capriles por los disturbios que dejaron ocho personas muertas, decenas de heridos y varios ataques a edificios públicos según información oficial tras su negativa a reconocer los resultados.

Una integrante de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática dijo a Reuters que han recibido hasta el momento más de 2,000 quejas por acoso laboral, de las cuáles precisó que unas 300 se referían a despidos por motivos políticos.

"No acepto militantes de partidos fascistas", dijo el ministro de Vivienda, Ricardo Molina, en un video de lo que parecía ser una reunión con el personal de la institución.

"Quien quiera ser militante (del partido opositor) Voluntad Popular del fascista Leopoldo López, que renuncie, porque si no renuncia yo mismo lo voy a botar", concluyó, refiriéndose a un conocido líder opositor y aliado de Capriles.

Un funcionario del despacho dijo que Molina no tenía comentarios sobre el video por el momento. Maduro mantuvo en su puesto a Molina cuando anunció su primer gabinete el domingo, un día después de que la grabación comenzó a circular en internet.

La oleada de acusaciones de discriminación se produce después de violentas protestas de la oposición exigiendo un recuento total de los comicios del 14 de abril, que Maduro ganó por menos de 2 puntos.

Mientras el oficialismo promete encerrar a los autores materiales y a los instigadores de las protestas, la oposición asegura que el Gobierno ha exagerado la violencia, incluyendo víctimas del hampa común entre los fallecidos.