Ciudad del Vaticano (Reuters).- El tuvo el miércoles una emotiva despedida en su última audiencia general, al decir que comprendía la gravedad de su decisión de convertirse en el primer pontífice en renunciar en casi 600 años, pero que lo había hecho por el bien de la Iglesia Católica.

"Dí este paso en completa conciencia de su gravedad y rareza, pero también con profunda serenidad", dijo el Papa a la multitud reunida en la Plaza San Pedro.

El líder católico sostuvo que no estaba "bajando de la cruz" pese a renunciar a su puesto, sino que permanecerá al servicio de la Iglesia a través de la oración. Pidió a sus fieles que oraran por los cardenales y por el prelado que elegirán para sucederlo.