(Bloomberg).- Donald Trump completó su toma hostil del Partido Republicano el jueves con uno de los más inquietantes discursos de su campaña, lo que mostró que su ya distópica visión de Estados Unidos se ha oscurecido considerablemente desde que por primera vez anunció su candidatura.

Tras descender por la dorada escalera mecánica de su propio rascacielos en la ciudad de Nueva York el año pasado, Trump hizo sonar alarmas sobre violadores mexicanos y el dominio chino. Pero en las 57 asombrosas semanas transcurridas entre el lanzamiento de su candidatura y su aceptación de la nominación presidencial de su partido, el ex presentador de reality shows ha pintado un cuadro de un Estados Unidos al borde de un final apocalíptico.

El jueves no hubo nada del humor que ha atraído a miles a sus reuniones y neutralizado rivales en 11 debates de su partido. En cambio, Trump habló de "muerte, destrucción y debilidad" en el país y dijo que este sufría una "humillación internacional".

Pero solo él puede sacar a del filo del abismo, dijo el flamante nominado del Partido Republicano.

"Nadie conoce el sistema mejor que yo, y es por eso que solo yo puedo arreglarlo", dijo el multimillonario.

Trump acusó a , la presunta nominada demócrata, de haber mentido sobre su uso del correo electrónico privado como secretaria de estado, de haber sido la primera candidata presidencial en emplear un discurso de convención para acusar a su oponente –o a cualquier otro– de mentir, según un análisis de Bloomberg de todos los discursos presidenciales pronunciados en convenciones desde 1932.

Comparado con el discurso del anuncio de su candidatura hace un año, la alocución de Trump incluyó menos superlativos (ninguna promesa de ser el "más grandioso presidente para el empleo que Dios haya creado"), no mencionó sus propios negocios y se basó mucho menos en el tipo de lenguaje polémico con el que lanzó su candidatura el 16 de junio de 2015.

Muro y musulmanesEl jueves, Trump se mostró dispuesto a moderar algunas de sus más desopilantes propuestas sobre inmigración, las cuales amenazan su candidatura entre los votantes indecisos.

Todavía promete un muro a lo largo de loa frontera entre Estados Unidos y , como lo hizo en junio de 2015, y el tema sigue conquistando a las masas republicanas. Pero no dijo que obligaría al país latinoamericano a pagar por él, una demanda que tanto republicanos como demócratas han descrito como risible.

Su giro más audaz se dio en un tema que no había aparecido cuando Trump anunció por primera vez su propuesta de prohibir la inmigración musulmana. Describió tal prohibición sin mencionar ningún patrón religioso.

Más bien, el candidato hizo un llamado a suspender "la inmigración de cualquier país que se haya comprometido con el terrorismo", antes de salir del tema. "No los queremos en nuestro país". La multitud rugió aprobadoramente.

En materia de comercio, Trump pronunció un emotivo discurso hace un año instando a que se dejara de enviar los empleos a China y a México. Pero el jueves, no hubo mención del país centroamericano por su nombre y solo tres menciones de China, 20 menos que hace un año.

El discurso cuidadosamente elaborado que pronunció Trump en Cleveland –cuando se lo compara con su divagante alocución de hace un año en el vestíbulo de su rascacielos neoyorquino– muestra que el magnate multimillonario de los bienes raíces y las marcas todavía apuesta a que sus probabilidades de llegar a la presidencia dependen de la oscura imagen de Estados Unidos que empezó a describir desde el primer día de su candidatura.