En muchas ocasiones, Donald Trump se ha jactado de ser millonario y por eso no depende de grandes donantes para financiar su campaña pero ese pensamiento parece que cambiará radicalmente.

"Ellos no tienen control sobre Donald Trump. No quiero su dinero. No necesito su dinero", dice el magnate, quien aseguraba que se autofinancia.

"Nadie me está pagando para que haga nada", enfatizó según un artículo de El Mercurio.

Peor recientemente el candidato republicano admitió que está en contactos con el Comité Nacional Republicano (CNR) para utilizar su aceitada plataforma de recaudación de dinero, al tiempo que está creando equipos para coordinar la maquinaria necesaria para financiar su campaña.

Según The New York Times, su intención es reunir y gastar unos US$ 1,500 millones para competir contra la demócrata Hillary Clinton, pero no quiere que ese monto salga de su bolsillo.

"¿Quiero vender un par de edificios para autofinanciar mi campaña?", se preguntó Trump, confesando sus dudas. "La verdad, no sé si quiero".

De acuerdo con el portal Open Secrets, hasta ahora Trump ha gastado US$ 49 millones, casi la totalidad de los US$ 51 millones que ha recaudado, de los cuales US$ 36 millones han sido puestos por el candidato, US$ 9 millones por pequeños donantes y solo US$ 3 millones por grandes donantes.

Mientras que Clinton ha gastado US$ 182 millones y recaudado US$ 256 millones, de los cuales US$ 133 millones corresponden a grandes donantes.

Para revertir esta brecha, Trump contrató a Steven Mnuchin, un ex ejecutivo de Goldman Sachs, para que se hiciera cargo de las finanzas de su campaña, y reclutó en sus filas a Anthony Sacaramucci, un experimentado recaudador.

El objetivo es echar a andar el aparato que usualmente se utiliza para captar donaciones (Super PAC, cenas pagadas, reuniones privadas y muchas llamadas) y comenzar a convencer a tradicionales financistas del Partido Republicano.

Robert Shapiro, académico de la Universidad de Columbia, recalcó que en vista de que esta podría ser la campaña presidencial más cara de la historia (en 2012 se gastaron US$ 2,400 millones), Trump necesita "hacer las paces tanto con los donantes como con las bases republicanas".

Según Stephen Hess, de Brookings, en los seis meses que faltan para las presidenciales Trump sí será capaz de costear una campaña efectiva, pero no cree que sea tan determinante como en el pasado.

"En este caso, las elecciones no serán ganadas o perdidas según la capacidad de ambos lados de juntar dinero", dijo el analista.