(Reuters) El Gobierno mexicano anunció que asumió la defensa de Daniel Ramírez, un inmigrante que fue detenido la semana pasada en la ciudad estadounidense de Seattle a pesar de que contaba con un permiso del Gobierno del ex presidente Barack Obama, y que agotará los recursos legales para que no sea deportado.

Ramírez, de 23 años, fue detenido junto con su padre por agentes del Servicio de Administración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), quienes lo acusan de pertenecer a una pandilla.

El joven llegó ilegalmente a Estados Unidos cuando era niño y recibió un permiso de trabajo durante el Gobierno de Obama, quien ha defendido el programa de los llamados "dreamers", conocido como DACA por sus siglas en inglés.

"Nos preocupa (el caso) porque son muchachos que están con un estatus legal adecuado. Si bien es cierto que es temporal, está vigente", dijo a Radio Fórmula el subsecretario para América del Norte de la cancillería mexicana, Carlos Sada.

Ramírez había renovado su permiso bajo el DACA en el 2016, señaló el funcionario.

México y Estados Unidos atraviesan una de las etapas de mayor tensión de su historia debido a los planes del presidente Donald Trump de construir un muro en la extensa frontera entre los dos países para contener la inmigración ilegal así como el narcotráfico.

La semana pasada cerca de 700 inmigrantes fueron detenidos en varias ciudades estadounidenses para deportarlos a sus países, lo que multiplicó los temores de los cerca de seis millones de mexicanos que viven ilegalmente en Estados Unidos.

"Todos estos casos se van a pelear en las cortes. Que se agoten todos los procedimientos legales y que quede claro por qué lo detuvieron y por qué están iniciando un proceso de deportación", agregó Sada.

Autoridades de inmigración estadounidenses dijeron más tarde el miércoles que el arresto de Ramírez es consistente con una política que tiene varios años y que apunta a personas que son una amenaza para la seguridad pública.

El ICE emitió un comunicado diciendo que puso a Ramírez bajo custodia "porque admitió su afiliación a una banda criminal", aunque no dio detalles sobre cómo estableció ese punto.

Ethan Dettmer, abogado de Ramírez, dijo que el joven niega ser parte de una banda criminal y sostuvo que cuando su cliente estaba bajo custodia fue presionado por agentes de ICE "para que reconociera falsamente ese hecho".