El Papa Benedicto XVI no tuvo respiro el domingo del escándalo de filtraciones, luego de que un periódico italiano publicara documentos que demostraban que su mayordomo no era la única persona en posesión de correspondencia confidencial sobre asuntos polémicos del Vaticano.

Benedicto XVI, de 85 años, terminó un viaje de fin de semana a la capital industrial y financiera de Italia, Milán, con una misa de cierre para un encuentro internacional en el que elogió los valores tradicionales de la familia católica y volvió a declarar su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, en su edición dominical el periódico romano La Repubblica publicó documentos que dijo recibir anónimamente tras el arresto del mayordomo del Papa el 23 de mayo.

Una nota recibida por el periódico decía que había "cientos (de documentos) más" y que el mayordomo, Paolo Gabriele, era sólo un chivo expiatorio.

El furor creado por la correspondencia filtrada, que muestra un hambre de poder entre los cardenales y maquinaciones entre los muros de la ciudad Estado, se apoderó del Vaticano justo cuando se recuperaba de un extendido escándalo sobre casos de abusos sexuales protagonizados por sacerdotes católico romanos en Estados Unidos, Irlanda y otros países.

Una carta, fechada el 16 de enero, fue enviada por el cardenal Raymond Burke, un estadounidense que dirige un departamento del Vaticano, al secretario de Estado del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone.

Burke reclama que una decisión respecto a un asunto litúrgico fue tomada sin consultar a su oficina, responsable de esos asuntos.

La persona que envió los documentos al periódico también entregó dos cartas firmadas por el secretario privado del Papa, monseñor Georg Ganswein. El periódico dijo que esas cartas estaban completamente borradas, a excepción del destinatario y la firma.

El diario dijo que en la nota que acompañaba los documentos, la persona que los envió dijo que el contenido fue eliminado "para no ofender al Santo Padre", pero amenazó con revelarlo.

El mayordomo Gabriele, quien está retenido en un "lugar seguro" en la estación de policía del Vaticano, sería interrogado la semana próxima por un fiscal del Vaticano, quien decidirá si hay bases para llevar a cabo un juicio.

Gabriele, de 45 años, actualmente enfrenta cargos de robo con agravantes, pero si es acusado de divulgar secretos de estado podría enfrentar una sentencia de prisión de hasta 30 años.

La persona que envió los documentos al periódico dijo que Bertone y Ganswein eran "realmente los responsables de este escándalo".

Durante su viaje a Milán, el Papa no hizo referencias al asunto, que comenzó en enero del 2011 cuando un programa de televisión italiano mostró por primera vez documentos filtrados que acusaban amiguismo y corrupción en el Vaticano.