MADRID/LISBOA, (Reuters).- La huelga general convocada en varios países de Europa comienza a intensificarse. Cientos de vuelos se cancelaron, las fábricas de automóviles y puertos se quedaron paralizados y los trenes apenas circulaban en , donde los sindicatos celebran su primera huelga general coordinada.

La policía detuvo a 81 personas tras enfrentamientos en líneas de piquetes o con grupos que provocaban daños en comercios. En Madrid, la policía antidisturbios disparó balas de goma a los manifestantes.

Una situación parecida se vive en , donde los servicios como el transporte en tren y los aeropuertos también cancelaron sus actividades. En , los estudiantes se enfrentaron a los policías en Roma lanzándoles piedras.

Cerca de 26 millones de personas están desempleadas en la , en momentos en que los gobiernos intentan reducir el gasto en las protegidas áreas de Salud y Educación.

"Todo el mundo tiene que hacer algo para llamar la atención sobre lo que está pasando", dijo Esteban Quesada, de 58 años, propietario de una tienda de herramientas en Barcelona que cerró su local para sumarse a las protestas en la ciudad. "Las cosas tienen que cambiar", señaló. "El dinero ha terminado con todo el poder y la gente con ninguno. Cómo ha podido pasar esto?", inquirió.

Gobierno no retrocede, titular de la cartera de Economía de España, dijo a la prensa el miércoles que el Gobierno proseguirá con los recortes de gastos para cumplir con los objetivos de déficit pese a la huelga.

"Estamos en huelga para detener estas políticas suicidas", dijo Cándido Méndez, líder del sindicato la Unión General de Trabajadores (UGT).

Méndez describió el seguimiento de la huelga, la segunda este año, como masiva, con una participación superior al 50% en el sector público. El Gobierno minimizó su impacto, diciendo que muchos servicios funcionaban con normalidad.

Los ánimos se calentaron la semana pasada cuando una exedil de la localidad de Baracaldo se suicidó cuando iba a ser desahuciada. Se ha multiplicado el descontento hacia los bancos rescatados con dinero público mientras los ciudadanos comunes sufren las medidas de austeridad.

Los manifestantes en Madrid atascaron cajeros automáticos con pegamento y monedas y colocaron autoadhesivos contra el Gobierno en los escaparates. El consumo energético cayó un 16% ante el descenso de actividad fabril en el país.