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Escocia acuerda términos de histórico referendo

Se trata del primer paso de los escoceses para votar en el 2014 por su independencia de Inglaterra. Escocia e Inglaterra comparten monarca desde 1603.

En la mira. Cameron se opone a la separación de Escocia del Reino Unido. (Reuters)

Edimburgo (Reuters).- El primer ministro británico, David Cameron, y el líder nacionalista escocés Alex Salmond firmaron un acuerdo que permitirá convocar un referéndum en 2014 en el que los escoceses podrán votar si quieren la independencia de Inglaterra.

En la consulta se preguntará a los votantes si quieren una Escocia independiente o si quieren prolongar la unión de 305 años con Inglaterra.

Cameron se opone a la separación, argumentando que Reino Unido es más fuerte unido, y los sondeos dan un apoyo de entre el 30 y el 40% a la opción de la independencia.

Escocia e Inglaterra comparten monarca desde 1603 y han estado bajo el gobierno de un único parlamento en Londres desde 1707. En 1999, por primera vez, se creó un parlamento descentralizado tras un referéndum.

El viaje de Escocia hacia la soberanía se hace eco de otras regiones europeas como Cataluña y Flandes en un momento en que una Unión Europea afectada por la crisis padece cambios profundos en su identidad.

Los nacionalistas han programado la votación para que coincida con el 700 aniversario de la Batalla de Bannockburn, cuando las fuerzas escocesas lideradas por Robert the Bruce derrotaron a los invasores ingleses.

Escocia ya tiene muchas de las características de una nación independiente, como su propia bandera, sistema legal, selecciones deportivas, así como una identidad nacional característica, tras siglos de rivalidad con su vecino del sur.

Dificultades económicasLondres argumenta que con la independencia, Escocia – donde residen unos cinco millones de personas – tendría dificultades para cumplir sus metas, ya que el grueso de su financiación procede de una concesión de 30,000 millones de libras (unos 37,000 millones de euros) del Gobierno de Reino Unido.

Pero uno de los asuntos más contenciosos es la propiedad de unos 20 millones de barriles de petróleo y de reservas de gas bajo la parte británica del Mar del Norte.

Reino Unido también está preocupado por el futuro de su flota nuclear submarina basada en Escocia, que dice que no quiere armas atómicas en su territorio tras la independencia. Trasladar la flota a otro lugar sería costoso y llevaría tiempo.

"La independencia consiste en que Escocia abandone Reino Unido, se convierta en un estado separado, asumiendo todas las cargas y riesgos que van con eso y perdiendo los beneficios y oportunidades que tenemos como parte de Reino Unido", dijo el secretario del Estado británico para Escocia, Michael Moore, a la BBC en la víspera de la reunión en Edimburgo.

"Cuando miramos a la economía, a defensa, a nuestro lugar en el mundo, a todos esos grandes asuntos, la gente de Escocia continuará apoyando que Escocia esté en Reino Unido", afirmó.

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