Uno de los objetivos del siguiente gobierno chileno será evitar judicializar la agenda exterior de , porque según Luis Maira, uno de los miembros del equipo del programa internacional de la futura mandataria no se desea tener un escenario donde todo gire en torno a .

Aunque el recién designado subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Edgardo Riveros, quien precisamente ha seguido de cerca el litigio del diferendo marítimo entre Perú y Chile, tendrá un rol clave en lo que respecta a relaciones bilaterales, el propósito es que La Haya no cope la agenda internacional.

El diseño de la política exterior de la futura mandataria resalta ésto último. "No se puede descuidar el proceso de implementación del fallo con el Perú ni el juicio con Bolivia, pero no podemos convertir La Haya en el tema central. Judicializar la agenda internacional sería lo peor que nos podría pasar", indica Maira al diario La Tercera.

Por esa razón, el equipo de Bachelet consideraba de suma necesidad que los actuales gobernantes de Perú y Chile, Ollanta Humala y Sebastián Piñera, emplearan el mecanismo conocido como (cancilleres y ministros de Defensa) para que sean esas carteras las que coordinen las acciones que permitirán ejecutar el veredicto del tribunal constitucional.

"Abrir un flanco de tensión con Perú, sumado al tema de Bolivia, habría puesto en serios problemas uno de los objetivos prioritarios que se fijó la futura Cancillería de Bachelet: Recuperar la gravitación de Chile en América del Sur, de acuerdo con la definición que entregó el propio Heraldo Muñoz el viernes 24 pasado, poco después de ser designado canciller", indica el referido medio.

Una muestra de que los temas vecinales serán una prioridad para Bachelet es justamente la designación de Muñoz, un ex embajador de Brasil que ha sabido establecer buenas relaciones con distintos países de la región gracias a su rol como subsecretario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Pero el discurso que pronunciará la sucesora de Piñera el 11 de marzo, cuando asuma el mando, también pondrá en evidencia dicha prioridad, debido a que se referirá a una serie de iniciativas con respecto a la . Lo cual implicaría incluso invitar a Brasil y Argentina como observadores.

El presidente boliviano, Evo Morales, quien pretendería asistir a dicha ceremonia, ha mencionado que suspendería la demanda marítima contra Chile, si acepta iniciar una negociación por un corredor soberano al mar.

Sobre cuestiones relativas a este aspecto aún no hay consenso entre la clase política chilena, pero desde Nueva Mayoría consideran conveniente que la próxima Cancillería debería retomar el diálogo político con La Paz.

Lo cierto es que los asesores de Bachelet no están convencidos de que sea la mejor opción solicitar a la Corte de La Haya declararse incompetente para evaluar la demanda de Bolivia.

El riesgo de un juicio, sin embargo, no es menor. "La reciente experiencia con Perú demostró que el tribunal de La Haya es muy creativo para buscar mecanismos jurídicos que dejen medianamente satisfechas a las dos partes".

"Un fallo de la corte de La Haya conminando o alentando a Chile y Bolivia a establecer un diálogo, aun cuando no se pronuncie sobre una fórmula específica de solución, sería un duro golpe al liderazgo internacional que pretende construir Bachelet en la región, señaló un asesor de la mandataria electa", concluye La Tercera.