QUITO, (Reuters)- De ser reelecto, el presidente de Ecuador, , extendería su Gobierno socialista a 10 años de la mano de una alta popularidad ganada en base a millonarios programas de asistencia social.

El mandatario acumula el 60% de la intención de voto en el país petrolero y cuadruplica a su perseguidor inmediato. Con estas cifras, Correa podría ganar este domingo . Y es que el economista se ha enfocado en programas para reducir la pobreza y atender a sectores de la población largamente olvidados.

Aunque su agrupación política también ganaría en la Asamblea Nacional, en este capítulo las encuestas no reflejan unánimemente si logrará obtener la mayoría absoluta que ha perdido en los últimos años.

Sus políticas han sido cuestionadas por quienes sostienen que extremó el control del Estado sobre los sectores estratégicos, en detrimento de la inversión, y por haberse enemistado con los mercados de deuda al declarar un incumplimiento a poco de comenzar su primer Gobierno.

Débil oposiciónLa fragmentada oposición no ha logrado calar en la población con un discurso que tilda al Gobierno de autoritario. El ex banquero Guillermo Lasso, principal figura opositora, tracciona gran parte de ese rechazo a Correa que se concentra en la clase media de las grandes ciudades, aunque los sondeos apenas le dan entre un 9 y un 15% de intención del voto.

Para sus detractores, ha acumulado demasiado poder, influido sobre otros poderes del Estado, como el judicial y ha tenido la "suerte" de que sus gestiones fueran acompañadas por altos precios del crudo, la primera fuente de ingresos del país.

A pesar de sus choques con la prensa y en consecuencia las acusaciones de atentar contra la libertad de expresión, Correa continúa respaldado por un inédito apoyo popular.

Nuevos retosEl gobernante busca que su plan socialista se vuelva "irreversible"y promete una reforma agraria, mayor acceso a coberturas básicas como la salud y la educación, extender la red vial y diversificar la economía para reducir la dependencia al crudo.

Un eventual triunfo también le permitiría desempeñar un papel más importante en la alianza de mandatarios de izquierda en , que vive un momento decisivo por la ausencia de su principal figura, , hospitalizado desde hace dos meses en Cuba.

"Su principal reto es la transformación de la matriz productiva (…) Puede ser un buen presidente, pero si no hace esto no habrá un cambio estructural", dijo Franklin Ramírez, catedrático de política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

El presidente negocia actualmente contratos mineros con firmas canadienses para explotar importantes yacimientos de oro, cobre y plata y convocó a una licitación internacional para desarrollar una cuenca petrolera en una zona virgen del país.