Sao Paulo (Reuters).- Manifestantes bloquearon una importante autopista y otras vías en el miércoles, afectando el transporte en la mayor ciudad y el centro financiero del país, en una ola de protestas contra la mala calidad de los servicios públicos, la inflación y la violencia policial.

Las protestas, las mayores que se realizan en Brasil en más de dos décadas, se producen tras las manifestaciones de la noche del martes, dentro de las que hubo saqueos y vandalismo aislado.

La policía en Sao Paulo, el punto focal de , arrestó a más de 63 personas luego de que los manifestantes intentaran ingresar a la alcaldía, prendieran fuego a un puesto policial y rompieran ventanas.

El alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, dijo que consideraría una posible reducción de los pasajes de autobús, tras los recortes anunciados por las autoridades de otras capitales estatales.

El movimiento fue detonado la semana pasada por las alzas en los pasajes, que se producen mientras Brasil lidia con una inflación anual de un 6.5 por ciento. La medida provocó una oleada creciente de reclamos que tomó por sorpresa a las autoridades.

La presidenta Dilma Rousseff, que , envió tropas federales a cinco ciudades para ayudar a mantener el orden en la Copa Confederaciones, que se inició este mes.

El torneo internacional es considerado un ensayo general para el Mundial 2014, del que Brasil será anfitrión.

La medida que tomó el Gobierno, parte del plan de contingencia para el torneo, es similar a los despliegues previos de tropas federales donde el crimen, la violencia, u otros desórdenes perturban las celebraciones anuales de Carnaval y otros grandes eventos.

Brasil jugará el miércoles contra México en Fortaleza, en el noreste del país y una de las decenas de ciudades donde esta semana hubo protestas. Medios locales reportaron que los manifestantes planean marchar al estadio antes del inicio del partido.

También habrá tropas federales en Río de Janeiro, Salvador, Belo Horizonte y en la capital, Brasilia.

No queda claro si las rebajas en los pasajes bastarán para frenar las manifestaciones o si los organizadores, un grupo desarticulado de jóvenes activistas que se organizan por medio de las redes sociales, seguirán convocando a las protestas.