¿Qué hacer entonces con nuestras empresas? ¿Cómo tomar decisiones con tanta incertidumbre? Les propongo cuatro medidas inmediatas.
¿Qué hacer entonces con nuestras empresas? ¿Cómo tomar decisiones con tanta incertidumbre? Les propongo cuatro medidas inmediatas.

Por Martín Reaño

La crisis del Covid-19 tiene, como es lógico, a todos los empresarios formulándose infinidad de preguntas que hoy no tienen respuesta. Están también revisando planes basándose en nuevos supuestos que se derivan justamente de aquellas preguntas que aún no tienen respuesta.

Se construyen escenarios cada uno más catastrófico que el otro. Se postergan las inversiones indefinidamente porque no habrá financiamiento. El lanzamiento programado de nuevos productos se suspende porque no habrá demanda. No se renuevan los contratos de trabajo y se congelan las contrataciones porque va a sobrar personal. Se devuelven locales porque no se podrán pagar los alquileres. Y todo esto por uno, dos o tres años porque no se sabe cuánto demorará la economía en recuperarse.

Y en esto último está el error. ¿Estamos atravesando una crisis? Sí. ¿Estamos recién en la fase inicial de la crisis? Sí. Pero lo que también es cierto es que ésta es una crisis coyuntural. No es una crisis estructural que esté dañando los fundamentos de la economía del país y de los negocios. El frenazo en la economía se debe a un shock de oferta y se empezará a resolver conforme la gente regrese a sus trabajos habituales.

¿Qué hacer entonces con nuestras empresas? ¿Cómo tomar decisiones con tanta incertidumbre? Les propongo cuatro medidas inmediatas:

1. Hagan un plan con un horizonte de cuatro meses. Hoy no tenemos información para saber qué pasará después. Luego de cuatro meses tendremos más información y podremos hacer los ajustes necesarios y razonables al negocio.

2. No se entretengan construyendo escenarios. A la velocidad que está cambiando el entorno, no hay manera de hacerlos. Hagan un solo escenario: supervivencia por cuatro meses.

3. No desmantelen la empresa. Eventualmente las cosas van a mejorar y rehacer a los equipos de trabajo y retomar los procesos de negocio va a ser más difícil si hemos caminado hacia atrás.

4. Manténganse lo más líquidos posible. Usen las líneas de financiamiento a su alcance, moderen las compras, racionalicen todos los gastos.

Aún hay mucho por hacer y muchas palancas que el Estado puede utilizar para que la economía retome su rumbo y velocidad rápidamente. Hay mucha iniciativas inteligentes del sector privado que están buscando su camino para ser implementadas por el gobierno. Hay oportunidades de negocio que aún no se han evidenciado pero que serán aprovechadas por quienes se mantengan al pie del cañón y con ojo avizor.

Al interior de las empresas también van a aparecer sorpresas. Nos daremos cuenta que el teletrabajo puede ser muy eficiente para ciertas posiciones y para ciertas personas; que no requerimos tantos metros cuadrados de oficina; habremos identificado a quiénes tienen la camiseta puesta; habrán surgido nuevos productos y servicios que antes el mercado no demandaba y, sobretodo, nos daremos cuenta de la resiliencia de los negocios y de que no todo es malo en una crisis.

Saldremos rápido de ésta.