*Por: Giancarlo ChangSupervisor de Línea de Análisis del Mercado de Capitales y Regulación Financiera del BCRP*

El grado de dolarización financiera de la economía peruana es elevado, el más alto de los países de la región; por ello, la actual volatilidad cambiaria genera incertidumbre en las operaciones que realizan las empresas y las familias. El riesgo cambiario de la empresa se produce por el descalce entre sus activos y pasivos en dólares. Por ejemplo, cuando una empresa posee menos activos que pasivos en dólares (posición corta en dólares), una subida del tipo de cambio (depreciación del Nuevo Sol) afecta a la empresa, al generarse una pérdida en términos de Nuevos Soles. Ocurre lo inverso ante una disminución del tipo de cambio (apreciación del Nuevo Sol), situación que prevaleció en nuestra economía hasta fines de 2012.

En Perú, poco se suele comentar sobre el riesgo cambiario de las empresas, particularmente si éstas son grandes o corporativas, debido al elevado nivel de experiencia y sofisticación de sus gerencias financieras (que se encargan de administrar este tipo de riesgo); y que, inclusive, podrían generar ingresos adicionales ante fluctuaciones del tipo de cambio.

Sin embargo, esto último podría incentivar a que las empresas, ante escenarios de expectativas de tipo de cambio a la baja, apuesten por dicha tendencia, pudiendo menguar los resultados generados por las operaciones propias de cada empresa ante reversiones o movimientos adversos del tipo de cambio. Siguiendo a Papaioannou (2006, en general, existen tres fuentes de riesgos causados por el descalce cambiario de las empresas:

• Riesgo transaccional (de corto plazo), ocurre por las operaciones en dólares que las empresas realizan usualmente al exportar, importar o al repatriar dividendos de subsidiarias que operan en otros países, donde el riesgo cambiario se presentan al momento de la transacción. Por ejemplo, una empresa agroexportadora cuyos costos son en nuevos soles y cuyas ventas al exterior cuentan con un plazo de cancelación de una semana posterior a la entrega del producto, estará expuesta a este tipo de riesgo: el valor de su facturación al cambiarlo a moneda local puede fluctuar significativamente en dicho plazo. Lo mismo ocurre cuando una empresa debe pagar una cuota inicial al banco al tomar un crédito (por ejemplo, para la compra de un inmueble).

• Riesgo económico (de largo plazo), se refiere a las variaciones del tipo de cambio que afectan los ingresos y costos de las empresas en el largo plazo. Por ejemplo, si una empresa importa insumos para producir un producto y el dólar se aprecia 4% y luego se mantiene estable, los costos de los insumos se incrementarán también en similar porcentaje, afectando los flujos de la empresa a largo plazo. Asimismo, manteniendo el supuesto de que el dólar se apreció, las cuotas que debe pagar la empresa por el servicio de la deuda de un crédito que financió la adquisición de un activo fijo la afectarán por varios años.

• Riesgo de traslación, ocurre al consolidar las operaciones de las subsidiarias en los estados financieros de la matriz. Por ejemplo, si una empresa cuenta con subsidiarias en Chile y Brasil, debe transformar a Nuevos Soles los balances registrados en pesos y reales, respectivamente. Las perspectivas que tengan las empresas sobre el tipo de cambio son cruciales para manejar estos riesgos. Así, de acuerdo al Gráfico 1, en el último periodo post-electoral (segundo trimestre de 2011), las empresas esperaban un incremento en el tipo de cambio, situación que ocurrió al siguiente trimestre. Por su parte, ya desde finales de 2011, las empresas interiorizaron en mayor medida una tendencia a la baja del tipo de cambio, especialmente a fines de 2012, cuando se observó una mayor aceleración en la caída del tipo de cambio.

Ante ello, algunas empresas empezaron a reestructurar deudas y obtener financiamiento en dólares de más largo plazo en los mercados internacionales, aprovechando, además, el contexto de niveles mínimos históricos de las tasas de interés. Así, en 2012, las empresas emitieron bonos internacionales en dólares por US$ 1 810 millones, y en el primer semestre de 2013, lo hicieron por US$ 3 555 millones. Sin embargo, desde inicios de 2013, se observa un incremento en el tipo de cambio, situación contraria a las perspectivas cambiarias de las empresas, las que incluso esperaban que alguna subida en el tipo de cambio fuera eventual.

Para analizar el impacto que han tenido los movimientos del tipo de cambio sobre los Estados de Resultados de las empresas supervisadas por la Superintendencia de Mercados de Valores (SMV), se ha revisado más de 90 empresas de diferentes sectores, entre marzo de 2011 y junio de 2013.

Para poder analizar el impacto de las diferencias por tipo de cambio, observamos el indicador diferencia de cambio (DC) como porcentaje del valor absoluto de los resultados operativos (|EBIT6|), y así evaluar cómo las variaciones del tipo de cambio afectan los resultados que generan las empresas.

En resumen, las pérdidas registradas en el primer semestre de 2013 fueron significativas para ciertos sectores. Lo mismo puede apreciarse a nivel de empresas, especialmente en el segundo trimestre.Si bien la volatilidad cambiaria se ha reducido desde finales de junio, se ha seguido observando un mayor nivel de tipo de cambio; por lo que, de permanecer dicha tendencia, se prevé resultados también desfavorables en los próximos trimestres.

En ese sentido, es necesario seguir monitoreando el riesgo cambiario en las empresas ante el importante impacto del tipo de cambio en los resultados a nivel de empresas individuales y por sector, especialmente ante un posible panorama de mayor volatilidad de tipo de cambio y una percepción de que los estados financieros de las empresas pueden registrar utilidades menores que las esperadas en los próximos trimestres, ante la desaceleración de la actividad económica.

Por su parte, las empresas deben evaluar la conveniencia de cubrir su exposición cambiaria, considerando el impacto persistente que tienen los movimientos cambiarios sobre sus resultados operativos y evitando apostar sobre estos movimientos.

*Texto resumido extraído de la Revista Moneda 156: Tipo de cambio y obligaciones en moneda extranjera. Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad de los autores