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Waldo Mendoza: Parados, a pesar de los vientos favorables

Según las cifras desestacionalizadas del PBI calculadas por el BCRP, la economía casi no crece desde julio del año pasado.

Exportaciones

Más de 900 empresas podrán acceder al crédito. (Foto: Bloomberg)

Peso. Dentro de las condiciones internacionales, el precio de las exportaciones es el componente más importante. (Foto: Bloomberg)

Bloomberg

Por Waldo Mendoza Bellido
Profesor del Departamento de Economía de la PUCP

El peso de los factores externos en nuestro desempeño macroeconómico es muy grande. Normalmente, cuando el contexto externo es favorable, la economía peruana avanza rápido, al margen de los factores domésticos. Sin embargo, en la actualidad, a pesar de que las condiciones internacionales son muy buenas, la economía peruana está parada. ¿Tan malos están los factores domésticos?

Una economía pequeña y abierta como la peruana está expuesta a los cambios en las condiciones internacionales. En dos trabajos con Érika Collantes hemos encontrado que, en los últimos dieciséis años, dos tercios de la varianza del PBI y de la inversión privada han estado explicados por las condiciones internacionales. Dentro de las condiciones internacionales, el precio de las exportaciones es el componente más importante. Las condiciones domésticas, que comprenden la gestión gubernamental y los choques locales de oferta y demanda solo explican un tercio de la varianza mencionada.

Hoy, las condiciones internacionales están muy buenas. Las dos correas de transmisión que nos conectan con el mundo están en el mejor momento de los últimos siete años. La tasa de crecimiento del precio de las exportaciones, que descendía a un ritmo anualizado de 15 por ciento a principios del 2016, en los últimos meses está creciendo a 16 por ciento anual. La tasa de crecimiento del crédito bancario en dólares, luego de estar cayendo a un ritmo anual de 20 por ciento a principios del 2016, ha crecido a 9 por ciento anual en los últimos meses. Mejor escenario externo, difícil.

Sin embargo, es una de las pocas veces en la historia del Perú en la que, en un contexto externo tan favorable, la economía urbana está virtualmente parada.

Hay numerosos indicadores de la parálisis de la economía. Primero, según las cifras reportadas por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), entre julio y diciembre del año 2017 hubo un descenso ininterrumpido del empleo urbano en empresas de más de diez trabajadores. Una caída de este tamaño no se produjo ni siquiera en la crisis del 2008-2009. Segundo, según las cifras desestacionalizadas del PBI calculadas por el BCRP, la economía casi no crece desde julio del año pasado. Tercero, el PBI de la manufactura no primaria, donde se genera la mayor parte del empleo formal, ha caído en el 2017, por cuarto año consecutivo. Por último, en el 2017 la inversión pública y la inversión privada están en sus mismos niveles del 2012.

¿Por qué la economía peruana está parada, a pesar del importante crecimiento de la minería de los últimos tres años y del contexto externo tan bueno?

En la coyuntura actual, la explicación hay que buscarla en los factores domésticos: el caso Lava Jato (LJ), el caso club de la construcción (CC) y la gestión gubernamental.

Refiriéndose a las empresas del LJ y el CC, la ministra de Economía, Claudia Cooper, ha señalado que: “Los proyectos que hoy día tenemos en cartera con todas las empresas que están cuestionadas son casi S/ 30 mil millones” y que “Hay más de S/ 10 mil millones en exposición bancaria a estas empresas, hay trabajadores de estas empresas que tienen créditos en los bancos, y hay proveedores que también tienen crédito en los bancos, entonces el riesgo es múltiple” (El Comercio, 12.02.18).

Para este año, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta un crecimiento de 9 por ciento en el PBI construcción, sostenido en un crecimiento de 17 por ciento en la inversión pública, que comprende los S/ 7 mil millones para las obras de reconstrucción de El Niño costero.

Si las empresas del caso LJ y el CC tienen problemas para operar, ¿dónde están las empresas que impulsarán el 17 por ciento de crecimiento de la inversión pública en este año?

Por otro lado, no hay cifras para calificar la gestión gubernamental. Pero algunos ejemplos están provocado que extrañemos a la gestión anterior. La promesa de la “revolución social”, el descenso de la informalidad en 20 puntos porcentuales y la reducción del IGV al inicio del Gobierno ya suenan a bromas de mal gusto a estas alturas. La contrarreforma educativa en moda retro que ha puesto en marcha el actual ministro de Educación y que está destrozando lo avanzado por Jaime Saavedra y Marilú Martens, a vista y paciencia del presidente y su primera ministra, es una herencia dolorosa que dejará la actual administración. La compra de papa para resolver un problema de mercado y la incapacidad para defender una caseta de peaje son síntomas de una ausencia dramática de gobierno.

Todos estos factores internos están impidiendo un crecimiento más robusto, a pesar de los buenos vientos internacionales. ¿Qué hacer para recuperar el camino del progreso? Muy buena pregunta. La respuesta va mucho más de los conocimientos de un macroeconomista.

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