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bajo la lupa

Las implicancias políticas de corto y largo plazo tras prisión preventiva de Keiko

Los problemas de la lideresa de fuerza popular favorecerán a Vizcarra. Pero también probablemente impulsarán a los candidatos contra el sistema en la elección del 2021.

Implicancias políticas

Implicancias políticas (Foto: USI)

Impacto. La posible ausencia de Keiko Fujimori de las elecciones presidenciales del 2021 también beneficiaría a los outsiders.(Foto: USI)

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María Luisa Puig
Analista sénior para Chile, Colombia y Perú de Eurasia Group

Siguiendo la semana de audiencias, en la corte, un juez determinó que la dos veces candidata presidencial Keiko Fujimori pase 36 meses en prisión preventiva mientras es investigada por presunto lavado de dinero. Fujimori es la mayor líder de oposición del país, de forma que su caída tendrá implicancias políticas importantes.

En el corto plazo, su debilidad política abona bien para la estabilidad del Gobierno. La confrontación entre el Ejecutivo y la oposición del Congreso disrumpió nuevamente poco después de que el presidente Vizcarra asumiera el Gobierno en marzo, tras la renuncia de PPK.

En tanto Fujimori pueda no querer que Vizcarra siga permaneciendo en el poder, pero no tiene la justificación, respaldo o incentivos para echar abajo su Gobierno. En contraste, con Kuczynski, no hay mayores escándalos que impliquen al presidente (Vizcarra).

Más aún, las encuestas muestran que la aprobación de este se ha disparado luego de que confrontara al Congreso y al partido Fuerza Popular, de Fujimori, y propusiera una serie de reformas que incluyeron la prohibición de la reelección inmediata de los legisladores. Según la última encuesta de Ipsos, su nivel de aprobación está en 61%, comparado con el 13% de Keiko Fujimori. La misma encuesta mostró que el 71% considera que la detención de la lideresa de Fuerza Popular es justificada.

En suma, al perder el respaldo público, Fuerza Popular está actualmente tambaleándose. La última semana, el director del Banco Central, José Chlimper, anunció su decisión de renunciar a la secretaría general de la agrupación, poco después de las acusaciones surgidas en su contra en la audiencia de Keiko Fujimori.

El presidente del Congreso, Daniel Salaverry, anunció que estaba tomando un receso temporal luego que los medios locales publicaran un chat de WhatsApp de miembros de Fuerza Popular coordinando ataques contra el fiscal que investiga a Fujimori. El mismo chat mostró una serie de insultos contra Vizcarra, mientras hacía una exposición en julio. En un golpe posterior, el congresista Rolando Reátegui admitió ser un informante del fiscal que la acusa.

Siguiendo la última renuncia, el partido de Fujimori se ha quedado con 60 de 130 congresistas en el congreso unicameral, un número bastante bajo respecto a los 73 que fueron electos (en ese partido) en las elecciones del 2016. Posteriores renuncias probablemente continuarán, lo cual podría llevar a un realineamiento de grupos parlamentarios y el partido de Fujimori quedaría bastante lejos de la mayoría que una vez tuvo.

Nosotros hemos discutido largo que el ejercicio de Vizcarra dependería de los vínculos a cualquier escándalo, respaldo, también como iniciativas para que la oposición adelante elecciones. Sin un caso contra Vizcarra, el respaldo público y la reducida influencia en el Congreso, fracasará cualquier intento por echar al actual Gobierno.

Más aún, si Fujimori pudiera participar en las elecciones para presidenta desde prisión, si no es sentenciada, ella probablemente carezca de incentivos para adelantar las elecciones del 2021, dado su bajo nivel de aprobación y el hecho que hay una amplia preocupación sobre la corrupción.

El impacto de la caída de Keiko Fujimori en la política probablemente esté más limitado. La prioridad de Vizcarra en política y reformas judiciales están en camino de aprobación en un referéndum en diciembre. Estas incluyen una reorganización completa del sistema para elegir a los jueces, reglas más estrictas para el financiamiento de campañas y una muy popular prohibición para la reelección inmediata de legisladores.

Mientras las ambiciosas iniciativas de Vizcarra tienen amplio respaldo, no hay otras reformas mayores en cartera. Esto es debido a que su posibilidad para avanzar cualquier otra iniciativa significativa gira en torno al respaldo congresal o popular, eliminando la perspectiva de avances en impuestos para aumentar ingresos, cambios en la legislación laboral para añadir flexibilidad o cualquier otra reforma que podría ser impopular.

En el largo plazo, la caída de Fujimori se añadirá a las mayores preocupaciones de los electores sobre corrupción. Una encuesta de Ipsos publicada a inicios de año mostraba una mayoría de electores que consideran la corrupción como el mayor problema del país, una tendencia que se replica en otros países de la región. Como hemos indicado previamente, esto probablemente incrementará la competencia de candidatos contra el sistema, amén de cuál sea su posición en el espectro político, con el consecuente riesgo de un cambio en la dirección de la política (del Perú).

La posible ausencia de Fujimori de las elecciones presidenciales del 2021 también beneficiaría a los outsiders. Otros candidatos potenciales a mirar, incluyen a contendores del 2016 como Julio Guzmán, Verónica Mendoza, Alfredo Barrenechea y César Acuña, como también el hermano de Fujimori, Kenji, que rompió con ella luego de votar por la sobrevivencia de PPK. Pero el respaldo público hacia ellos es bajo. Como en pasadas elecciones, probablemente emergerán nuevos candidatos muy cerca al periodo electoral.

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