Jefe del Plan de Gobierno de Fuerza Popular

“No es suficiente que demos lo mejor de nosotros mismos; a veces tenemos que hacer lo que haga falta”, dijo Winston Churchill por la radio, una noche lluviosa en medio de sirenas de alarma. Eran los días más oscuros de una Inglaterra bombardeada por los nazis y amenazada con ser invadida. Hoy el Perú atraviesa días igual de trágicos y ya con una cuarta parte del número total de fallecidos que tuvo esa nación en esa guerra mundial. Esa es la verdad que a muchos les cuesta ver o decir.

¿Pero qué es lo que hace falta hacer, entonces? Lamentablemente mucho y es por ello que debemos priorizar con honestidad y no hacer promesas populistas a un pueblo que espera soluciones ante la quiebra y la muerte. Por ello, Fuerza Popular ha escogido dos ejes principales que hoy se retroalimentan y que representan la vida y el desarrollo; dos pilare que han estado en el fujimorismo desde su inicio en los 90: salud y trabajo. Es por ello que nuestro equipo ha preparado un plan de gobierno pragmático, gerencial, sincero y lo que es clave: cumplible, pues no hay tiempo para engaños o promesas imposibles.

Nuestro plan de gobierno Rescate 2021 propone acudir en la ayuda de nuestros ciudadanos, en un contexto en el que hemos perdido lo que ahorramos gracias al modelo económico de la constitución actual y en el que tendremos muy poco (o ningún) crecimiento este año.

Por ello, tendremos un gobierno austero que no intente hacer todo -porque conoce de la lentitud e ineficiencia estatal-, sino que sea mas bien un director y un catalizador de las acciones e iniciativas comunales, publico- privadas y de la sociedad civil. Debemos usar toda la imaginación para diseñar mecanismos nuevos como lo fue Foncodes, Pronamachs y Cofopri en los 90 o como fue el exitoso tratamiento a la epidemia del cólera con mucho menos recursos de los que se tiene ahora. No queremos meternos a hacer lo que otros hacen bien, sino dar la dirección. No nos meteremos en la cancha, seremos el entrenador que se necesita.

En lo económico, nos centraremos en activar el empleo rápidamente porque este es el que generará consumo y tranquilidad para el país. Proponemos empleo productivo y formal a través de obras pequeñas pero necesarias para mejorar infraestructura productiva, sobre todo en el campo y en áreas urbano marginales. Prometer bonos es condenarnos a emitir en algún momento y hacer que la gente dependa del Estado, como algunos lo desean.

Proponemos asimismo un agresivo plan de apoyo a las pymes -que generan la mayoría del empleo formal-. A ellas, les allanaremos el camino que ahora está plagado de trámites, licencias, decomisos, cierres y de un complicado y caro proceso de formalización. Todo el que emprenda en nuestro país tendrá al Estado como aliado, no como acosador.

Después de esta “vacuna” de empleo, podremos pasar a otras reformas claves para volver a dar un salto como se hizo en los 90. Propondremos reformas al sistema tributario, al bancario, al previsional y al laboral, buscando un marco moderno, amplio y simple para que tales sistemas puedan ser universales.

Junto con esto, intervendremos en la salud combatiendo la pandemia con un enfoque integrado (hoy está fragmentado entre Essalud, Regiones y Minsa), de atención primaria, detección y previsión (hoy es hospitalario y reactivo) y, sobre todo, de confinamientos focalizados distritalmente (no se ha hecho nada de esto, inexplicablemente). Con un virus detectado pasaremos a apoyar la inversión en salud a nivel de postas y de atención de baja complejidad y darle efectividad al gasto operativo en salud que hoy es ineficiente.

Los demás aspectos tan importantes como la educación, seguridad, los derechos de la mujer, el respeto a minorías y el apoyo a las familias serán imposibles de cumplir con un país enfermo y sin ingresos. “Nunca me preocupo por la acción, solo por la inacción”, dijo en también Churchill; nosotros actuaremos.