Editorial de Gestión. La Fed ha tenido que acelerar el ritmo de sus incrementos en la tasa de interés ante la elevada inflación en Estados Unidos, que se acerca ya a los dos dígitos. (Foto: Reuters)
Editorial de Gestión. La Fed ha tenido que acelerar el ritmo de sus incrementos en la tasa de interés ante la elevada inflación en Estados Unidos, que se acerca ya a los dos dígitos. (Foto: Reuters)

Política Monetaria. La Reserva Federal de Estados Unidos hace unos días acordó subir nuevamente su tasa de interés de referencia en 0.75 puntos porcentuales, un incremento insospechado hace unos meses, pero que, dada la alta inflación en la economía norteamericana, ahora parece adecuado.

La Fed lleva ya cuatro alzas consecutivas de su tasa de interés, lo que ha implicado un aumento de 225 puntos básicos en ese tipo de referencia, que ha quedado ahora entre 2.25% y 2.50%.

Pese al último incremento, algunos miembros de la Fed creen que esa tasa puede llegar hasta incluso un 4% para fines del 2023. La velocidad con la que se llegue a ese nivel va a determinar el ritmo de desaceleración de la economía norteamericana, hoy prácticamente en una recesión técnica.

La Fed ha tenido que acelerar el ritmo de sus incrementos en la tasa de interés ante la elevada inflación en Estados Unidos, que se acerca ya a los dos dígitos. Hasta junio, el alza de precios anualizado llegó a 9.1%, el más alto nivel en más de 40 años.

A nivel global, el alza de tasa de interés en Estados Unidos implicará un reacomodo de los portafolios de los inversionistas, que se verían impulsados a retirar más fondos de las acciones y apostar por bonos. Ese retiro incluirá también una mayor salida de capitales de economías con mayores riesgos, como las de América Latina. Ello sumaría presiones al alza para el dólar en los mercados de la región.

La Fed está envuelta en una lucha contra la alta inflación de Estados Unidos. Mientras la inflación siga elevada, la Fed no tendrá más opción que seguir subiendo su tasa de referencia, enfriando mucho más a la economía de Estados Unidos, la cual es el principal destino de nuestras exportaciones no tradicionales, aquellas de mayor valor agregado y con mayor generación de empleo formal.

Con China en una franca desaceleración, ahora un fuerte debilitamiento de la economía estadounidense puede ensombrecer más el panorama para la economía peruana. Quedaría esperar que las nuevas cifras que lleguen en los próximos meses en Estados Unidos reflejen menores presiones para los precios, situación que no obligue al banco central norteamericano a seguir incrementando el costo del crédito, y profundizando aún más la desaceleración de la mayor economía del mundo.

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