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OPINIÓN

Editorial: Los retos de Zoraida

Editorial de Gestión. "Si existe una forma de reformar el Ministerio Público sin afectar su institucionalidad se debe optar por ese camino”.

Zoraida Ávalos

La fiscal suprema Zoraida Ávalos asumió titularidad del Ministerio Público interinamente. (Foto: GEC)

(Foto: GEC)

MINISTERIO PÚBLICO. Luego de poco más de cinco meses en el cargo, el fiscal de la Nación, Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, decidió renunciar a su investidura. En la carta que presentó para tal fin, asegura ser víctima de una campaña en su contra que busca no solo afectarlo a él sino también a su institución y que, pensando en el bienestar de la misma, tomó la decisión de dejar el cargo.

Sin embargo, esa no es la verdad. Lo cierto es que desde antes de juramentar ya se le pedía dar un paso al costado, justamente para mantener la integridad del Ministerio Público, una labor muy complicada que ahora recaerá en las manos de Zoraida Ávalos, la fiscal suprema que asume el cargo en reemplazo de Chávarry.

No es fácil la tarea que tendrá por delante Ávalos, pero parece ser consciente de ello y, por eso, una de sus primeras medidas ha sido declarar en emergencia el Ministerio Público “con la finalidad de recuperar la confianza de la ciudadanía en la institución”.

Si bien les ha dado su respaldo a los fiscales en la lucha contra la corrupción, su trabajo a nivel institucional debe ser mucho más profundo. Un mal que aqueja a todo el país es la sensación de que el fin justifica los medios, cuando lo cierto es que, aunque el fin sea justo o altruista la forma de conseguirlo también es importante. Así, será necesario que al interior del Ministerio Público se recupere el respeto por la autoridad, que se recupere la reserva judicial y se eliminen el histrionismo o las pugnas públicas entre fiscales.

El cambio de fiscal de la Nación también debe implicar un mayor análisis y debate del proyecto planteado por el Ejecutivo. Primero, porque antes de ser aprobado debería quedar claro que no contiene ningún vicio de inconstitucionalidad, sobre todo porque el presidente Vizcarra ha pedido trabajar bajo el marco constitucional. Segundo, porque Ávalos ha ofrecido presentar un proyecto alternativo de reforma del Ministerio Público al Congreso, así como una iniciativa que modifica la carrera fiscal para ser “más drásticos en las medidas que se impongan” a los magistrados que cometan actos de corrupción.

Después de la década del 90 ha sido difícil recuperar la institucionalidad en el país, y si existe una forma de reformar el Ministerio Público sin afectar esta institucionalidad se debe optar por ese camino. La lucha contra la corrupción es vital, pero la forma de lograrla también.

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