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Editorial: Cuando se mira con anteojeras

Editorial de Gestión. "Essalud tiene un error de origen, pues es considerada y, lo que es peor, manejada como si se tratara de una entidad estatal".

EsSalud

Trabajadores de EsSalud. (Foto: USI)

Trabajadores de EsSalud. (Foto: USI)

SEGURIDAD SOCIAL. El presupuesto de Essalud no sale de las arcas del Estado, depende exclusivamente del aporte que hacen las empresas por sus trabajadores y del pago que realizan los jubilados. Sin embargo, mientras el número de asegurados se incrementa —ha pasado de 9 millones a 11 millones en los últimos años— el monto recaudado se reduce en parte debido a las deudas que mantienen los empleadores tanto del sector público como del privado.

A pesar de los esfuerzos que se han realizado para que Essalud pueda cobrar la deuda de más de S/ 2,500 millones que mantienen 124,000 empresas (30% de ellas entidades del Estado) no es mucho lo que se ha avanzado. El Gobierno dictó un decreto legislativo para que las entidades públicas pudieran reestructurar sus deudas con el beneficio de extinguir los intereses moratorios y multas y pagar en un plazo de hasta 10 años y aun así muchas entidades no lo han hecho.

Es verdad que en una entidad con tantas carencias como Essalud cada sol cuesta y sin mayores recursos es poco lo que se puede hacer. Sin embargo, es un error creer que el centro del problema son las deudas de la institución. Essalud tiene un error de origen, pues es considerada y, lo que es peor, manejada como si se tratara de una entidad estatal cuando es una institución que funciona con dinero de privados, por lo mismo tampoco resulta muy coherente que sea el Gobierno de turno el que elija a su presidente.

Lamentablemente, en varias oportunidades la institución ha sido utilizada políticamente por los gobiernos de turno lo que ha llevado a serios problemas de administración.

Uno de los primeros cambios que deberían darse es en la composición del directorio, actualmente integrado por representantes del Estado (sin ser entidad estatal) por representantes de los empleadores (aportantes) y por representantes de trabajadores (que no aportan) sin incluir a representantes de jubilados (que sí aportan). Esta composición impide tomar las mejores decisiones para la entidad, como separar la parte prestacional de la parte aseguradora, que implicaría un mejor trabajo administrativo, mejorar la atención primaria o tener a todos sus trabajadores (incluidos los asistenciales) bajo el régimen laboral general.

Es verdad que este cambio no es fácil e implica que el sector privado asuma una mayor responsabilidad, pero solo así podría llevarse adelante algunos de los cambios planteados por la OIT como que se aporte el mismo porcentaje por todos los trabajadores.

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